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Montevideo, Uruguay
Escribo desde siempre. Sin pretensiones intelectuales, ni locas vanidades de reconocimiento. Alentada por la persona que más amé en el mundo, a quien agradezco y humildemente dedico este blog... a mi madre.-

domingo, 28 de agosto de 2011

VEREDA ALTERNATIVA





Por costumbre, porque todos los días miraba hacia el cielo, aquella mañana vi pasar el avión en su vuelo hacia el este.
Crueles pensamientos llegan a mi mente y casi es el rito de todos los días pensar que esa nave pudiera explotar, entonces mis ojos se cierran y rezo para que esa idea yo logre borrar.
Camino de prisa por la gris vereda como si pudiera dejar de pensar.
Es que la cabeza juega con nosotros y con tanto juego se crean temores, locas sensaciones, delirios extremos que incluso, hasta hay gente que llega a sentir, ataques de miedo que le paralizan y hay otros que nunca vuelven a reír. Ah si yo supiera lo que es la locura, cuál mundo es correcto o cúal elegir y quién está exento de estos pensamientos y en un sano juicio poder decidir.
La locura ronda tan cerca del sueño que apoya su calva cabeza en la almohada y logra meterse en los pensamientos, sedienta de voces que no dicen nada. Llega despacito en ciertos momentos donde la tristeza nos cala por dentro y a veces se enquista como los gusanos que te van royendo, royendo, royendo.
Y el alma se enferma, se agota de miedos, el cuerpo se encierra dentro de la casa, no hablas con nadie, no puedes hacerlo y crees que la vida es todo un infierno. No comes, no duermes, todo es una farsa, donde tu familia no sospecha nada y un día te encuentran tan joven, tan blanco, tirado en el suelo con una sonrisa que escondió al espanto.
Ah si yo supiera cuál fue aquel embrujo que cegó a tus ojos, que guió a tus manos; ah si yo supiera cómo revertirlo, cambiando la historia, volviendo al pasado, caminar de prisa por otras veredas, aunque sea locura tan sólo pensarlo.
Y cuando regreso por la misma senda y miro hacia el cielo celeste, soleado, encuentro en mi casa un retrato tuyo, que besan mil veces mis labios temblando y escucho en la radio la extraña noticia de un avión en vuelo que cayó explotando.

*

LIBERTAD DE EXPRESION





¿Qué hago ahora con tanta palabra atragantada,
si parecen espinas que se clavan y se quedan cobardes y en silencio?
¿Dime dónde las pongo,
si en mi pecho son flores que marchitan, antes que verse mudas e ignoradas
bajo una indiferencia que es guadaña?
Un viejo las asusta y estremecen, temerosas resisten en mi boca y creyéndose a salvo, se sofocan; no hay aliento de Dios que las proteja.
¿Qué hago ahora con ellas que susurran y en mis sueños fecundos sólo gritan, reclamándome un sol o una guitarra?
¿Dónde pongo palabras? ¿A quién cuento mi historia?
Si soy un campanario de mil guerras donde sólo convoca la tristeza y un silencio de muerte me desangra.
No hay pared de prisión que resista la cuenta de tanto tiempo sin formarme una llaga y al morir, en mi pecho, habrá historias que no fueron contadas por temor a caer en el vacío de unos
labios resecos de ignorancia. Y hoy pretenden que diga, que confiese y que firme, sin haber hecho nada.

¿Dónde escribo tu nombre, sin que parezca un cuento? Sin buscar un aplauso ni que me den un beso, sin hacerme una herida en las entrañas ni que me den un golpe de argumentos.
¿Dónde podré escribir lo que yo siento?
¿Dónde podré librar esta batalla?
Si el silencio es rebelde prisionero y muere por gritar lo que uno calla.
¿Dónde podré escribir tu nombre entero sin tener que morir por esta causa?


*

sábado, 20 de agosto de 2011

PITANGUERO - Cuento




Quien nunca vio un pitanguero no sabe de belleza de pájaros y flores.-

Durante el verano es frescura y sombra para las gallinas que allí se amontonan, para caminantes que hicieron un alto y, atando el caballo, durmieron un rato. Sedientos gorriones huyendo de un gato, chicharras gritonas cantando sin asco; hay un universo viviendo en el árbol.-
El otoño trae miles carpinteros con sus picos largos y ese ruido seco, que de tanto darle a un poste cercano, lo han dejado hueco.
En invierno alberga toda clase de pájaros: churrinches y chingolos, canarios y azulejos, cardenales enormes y aquéllos casi negros. Vuelan sietecolores, pequeñas ratoneras, palomitas de monte, calandrias y jilgueros y hasta unos pajaritos que el nombre no recuerdo. Hay tordos y zorzales, hay viuditas y horneros y hubo hasta un casal de loro barranquero.
Cuando es la primavera sus frutitas rojas despojan al árbol de todas sus hojas y comienza entonces, la transformación: lo que fuera un árbol, se convierte en flor. Es como un encaje que cubre sus ramas, una filigrana de suave color y vienen enjambres de abejas ruidosas, miles mariposas y hasta un picaflor.-