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Montevideo, Uruguay
Escribo desde siempre. Sin pretensiones intelectuales, ni locas vanidades de reconocimiento. Alentada por la persona que más amé en el mundo, a quien agradezco y humildemente dedico este blog... a mi madre.-

lunes, 16 de febrero de 2015

CARNAVAL


No estaba sola.
El ruido de los regadores marcaba un monótono compás a los grillos y mariposas nocturnas. Polillas y cascarudos fueron atraídos por la luz del farol que estaba cerca y se arremolinaban chocando entre sí.
Visperas de Carnaval, la gente empezaba a llegar en sus autos, encendían las luces de sus casas y uno a uno, los pequeños zaguanes de la cuadra se iban iluminando. Comenzaba el trasiego de bolsos y bicicletas y por un rato, el barrio entero era un aluvión de locos, una ilusión de niños.
Algunas que otras madres se saludaban como si en una semana hubiera cambiado el mundo. Sus risas se confundían con los reclamos de maridos hambrientos de atención, entonces el ritual sería el mismo cada tarde, la salida obligada de las compras y un rato después los fuegos encendidos y el olor de carne asada en las parrillas.
Ya no estaba sola. ¿Cómo iba a estarlo con esa multitud de gente llegando a sus casas?
De a poco los muchachos más grandes se iban juntando en la esquina y cuando consideraban que la hora era apropiada, partían en grupo y se iban para el Club. Otros incluso, se apersonaban con divertidos disfraces provocando las carcajadas más hilarantes.
Ya no estaba sola.
La noche bullía de luces y sombras, el cielo estrellado y la gente feliz.

*

jueves, 26 de junio de 2014

TIEMPO



Sigo pensando qué diré cuando te vea.
He ensayado discursos en voz alta que quedan en la nada.
Los argumentos se diluyen, quedan truncos, se resbalan
y la noche en vela pasa y llega la madrugada.
Bajo el agua de la ducha busco en vano las palabras
que van a la alcantarilla una vez ser pronunciadas.
Seré clara: no hacen falta mil palabras.
Seré directa: ya no estoy enamorada.
Seré sincera: para tranquilizar mi alma.
Seré justa: el sí y el no pesan igual en la balanza.
Pero entonces, sonó el teléfono
y me pediste un tiempo…



*

miércoles, 25 de junio de 2014

SUEÑO DE UNA NOCHE



Se cierra la puerta, se apaga la luz, la noche persiste con roce de sábanas.
Entre los compases roncos de la almohada, el ojo se amolda para ver la luna, cortada en pedazos, entre la persiana.
Rara es la penumbra que eclipsa rincones, que baila en mi pieza y me asusta a morir,
vestida de negro con sus brazos grises, me acuna siniestra y me hace dormir.
Y al cruzar los mundos etéreos del sueño no existen los miedos, las sombras ni el tiempo.
Nada es imposible, toda fantasía se vuelve real; el mundo de ideas se hace verdadero,
concreto y tangible, sublime y genial.
Yo me desconozco sin cuerpo y sin penas, soy toda alegría, se respira paz. Como mis sentidos ya no son los mismos, la propia materia ya no existe más.
De a poco comprendo que hay otra energía que lo inunda todo y es parte de mí, realidad del aire, de eterna sonrisa, de espíritu libre, esto es ser feliz.
La causa y efecto no tienen sentido, la sustancia y forma dejó de existir, nada se parece a lo que hemos sido, de este mundo nuevo no me quiero ir.
Floto entre las nubes cerca de la luna, una brisa leve me hace sonreír, dejo que el espacio azul me rodee con duendes del cielo volando hacia mí.
Se abre una puerta, se encienda la luz, amanece un día rosado de aurora.
No recuerdo ahora cuál ha sido el sueño pero estoy segura que cuando despierto tengo una alegría que inunda a mi alma, siento mucha calma y ganas de vivir.

*

viernes, 20 de junio de 2014

BANDADA


No sé cuántas había, tal vez cientos o miles.
Eran todas iguales de soberbia belleza y bordaban el cielo con un tejido vivo de plumas y graznidos. Y como si escucharan una música suave bailaban por el aire sincronizando el tino.
¿Quién dirige esa celestial marea? ¿Qué instinto sobrehumano las convoca y pasea?
¿Qué mano poderosa apunta un rumbo fijo? ¿Qué viento huracanado, por fin, las balancea?
Eran todas iguales en el cielo celeste aceptando señales de invisible maestre.
Eran todas iguales en el cielo infinito, siendo los animales cada uno distinto.
¡Qué belleza tan honda! Mis ojos son testigos
del brutal remolino cadencioso y tranquilo
de esta red que se agita a fuerza de aleteos
y de un solo latido.
Pero al llegar la noche, en orden y en silencio se arriman a la orilla del lago más sereno; se buscan entre tantas con familiar gorjeo, se sacuden, se arrullan, sueñan con su nidada y duermen todas juntas sabiendo que son parte de una enorme bandada.



*

sábado, 24 de mayo de 2014

HAMBRE DE MONTE


Para cuando comencé a calzarme las botas ya tenía parte del camino andado.
Todo en mi mente era sendero, paisaje, aventura, montaña y collado.
Mi cuerpo amanece lleno de ilusiones, de impulsos ignotos, valientes y osados.
Siento hambre de monte, de amanecer, de aurora, de café negro en silencio, de mi tierra sanadora.
Llevo en mis cacharpas tantos sueños que temo quebrar la esperanza.
Entonces, sola, paso a paso, casi como una intrusa, me siento conquistadora.
Emprendo viaje, enciendo mi alma con un gozo que no sabe de abismos o alimañas con la confianza tan infantil y genuina que no conoce riesgos.
Ando en la llanura espesa de silencios, bordeando acantilados de dañinos recuerdos y si en algún segundo llego justo al abismo, una ráfaga inmunda me golpea y detiene.
Es miedo.
Un miedo salvador e instintivo que me obliga a aferrarme a la calma segura, al olvido apacible y es pausa en el rellano, un alto en el camino, un suspiro de alivio al ver lo recorrido por más que lejos quede la meta del destino.
Me siento un peregrino de un espacio sagrado buscando mil respuestas que nunca he encontrado.
Duermo entre los juncos y a media luz despierto con una luna llena y un montón de estrellas... sin nombres. Nuevas, únicas, jamás vistas por el hombre, mías y es aquí que el camino deja en mí una huella imborrable.
Mañana trataré de hacer orilla río arriba y si mi cuerpo resiste esperaré la noche despierta para gozar en secreto la aparición de mi primera conquista. Ya nada se me hace imposible, estoy en mi ambiente rodeada de sauces y luciérnagas, confiada en que la ruta está hecha a la medida de mis pies cansados y la línea de llegada muta a la par que el color del cielo.

*

jueves, 1 de mayo de 2014

LA NUEVA VIDA


En medio de las sombras crepusculares y húmedas de la selva,
entre la densa niebla extrañamente tibia que condensa en los troncos y las lianas salvajes,
nubes de esporas suspendidas en el aire buscan su lecho en el enredado suelo.
Zumban los insectos y los monos chillan histéricos al despuntar el día.
La piedra que hasta ayer estaba seca o muerta,
hoy es fuente y origen, manantial de agua fresca.
Una gota aparece en la gruta sombría y con otras encausan su más libre albedrío
y perdiendo su esencia de la débil molécula son caudaloso río, cascada o remolino.
Por debajo, en lo más recóndito del sustrato, en un nido esmeralda de musgos y resacas
una mano invisible, brutal y poderosa se arraiga por impulso vital o divino mandato.
Crece.
Crece sumido en el silencio, rodeado del espanto de soledad silvestre.
Crece, va dejando su huella en este mundo nuevo: su cuna herida, su sombra, su perfume clorofílico y a medida que crece y se alargan sus frondas aprende a convivir con la fiera y el viento, con la lluvia furiosa y con el rayo de luna.


*

jueves, 20 de marzo de 2014

REVELACION


Ayer me sentí gloriosa,
parte misma de un conjunto,
una extraña coincidencia de espacios harto profundos;
sin presente ni pasado donde todo marcha junto
y no sé si hay un mañana o un instante diminuto
que se convierte en eterno, permanente y absoluto.
Porque el tiempo es un invento,
horas, minutos, segundos,
unidades repetidas que explicaron este mundo,
donde se nace y se muere sin saber que somos parte
de otro espacio más fecundo.
Fue una sensación perfecta que carecía de materia,
sin embargo fue concreta aunque parecía etérea.
El horizonte no existe, no hay límite ni distancia
y sobrevolé mi esencia y la vi tan arraigada
a toda la de mi estirpe, que no pude separarla.
No sentí miedo ni gozo, fue una verdad revelada,
como si la conociera pero que no recordaba.
No fue ilusión, no fue un sueño, fue conexión con el alma,
fue entender por qué existimos, descubrir que nada acaba,
que soy parte de algo enorme, que no en vano fui creada.
Dimensión es la palabra, una dimensión extraña
que me incluye y me rodea, que me integra y que me abarca;
que me funde a otras esencias, que me libera y reclama
y siento que no soy una, no me veo separada;
soy una gota pequeña en un mar que no es de agua.
Ayer me sentí gloriosa, como si fuera tocada,
por la mano creadora de una entidad inexplicada
que nos reserva un lugar, un paraíso,
un mañana.

martes, 11 de febrero de 2014

LIBERACION



No me pregunten por qué quedé dormida entre el llanto con la garganta anudada tomé la almohada y soñé. Soñé que era un león, un león que iba corriendo con la melena en el viento y luego también volé.
Fui cometa de papel, cóndor entre las montañas, estela blanca de un jet, un trozo de telaraña que en el viento no se ve.
Tan lejos fue que llegué que al mirar a mi costado, no pude reconocer el arriba y el abajo, sólo extendía los brazos para sentir el placer del aire sobre mi piel que a esta altura era un pedazo infinito de mi ser.
Entonces por un buen rato puedo decir que floté.

No me pregunten por qué las lágrimas de mi cara ya ni siquiera mojaban, su rastro blanco quité. Sentí paz, sentí sosiego, tantas ganas de querer, de sentirme bien mujer y olvidarme de los miedos; comprendí que en este juego soy un pequeño alfiler de un enorme alfiletero.
También creí conocer el por qué de mi existencia mas sería una imprudencia contar lo que averigüé, sólo les puedo decir que fue una linda experiencia que todos deben tener.

Entre bostezos volví al mundo que está en mi cama, abrí toda la ventana y aire de mar respiré. Toqué el jardín con mis pies como todas las mañanas y me sentí depurada y como vuelta a nacer. Nunca más he vuelto a ver a esa mujer que lloraba, creo que la abandoné o yo fui la abandonada.


*

jueves, 7 de febrero de 2013

AQUELARRE




Enero, noche, calor, un abanicar constante, llevamos las reposeras para el medio del jardín y nos tiramos en ellas mirando tantas estrellas y una brisa suavecita nos hizo erizar la piel.
Charlamos, contamos cuentos, reímos sin saber por qué y bajo la luna llena entredormida quedé.
De pronto se hizo un silencio que me obligó a despertar y quién sabe qué demonio me llevó al monte a mirar.
Tras los árboles lejanos, unas luces se movían, ¿será un grupo de gitanos o será una ilusión mía?
Fui despacio como sombra, eludiendo hojitas secas, escondiéndome en silencio para llegar a mi meta.
Mientras me iba acercando vi una fogata encendida y mujeres que bailaban y con fuerza se reían. Algunas movían sus brazos como una gran pantomima, revoleando por el aire ramas de ruda y de quina. Otras gritaban al cielo invocando a los Infiernos...
¡Aquelarre, triste evento, en esta noche de enero!


*

domingo, 3 de febrero de 2013

INOCENCIA



El cielo celestísimo de enero se pintó de pájaros de todos tamaños gritando en desorden e histérico vuelo.
Sentí el temblor en los vidrios y una opresión en el pecho mientras, en el horizonte, una nube rojiza ascendía del suelo.
- ¡Estampida! - gritó el muchacho tirando las últimas naranjas recogidas del árbol.
Corrió como loco hasta la puerta del galpón y alcanzó en su huída, a entrar a Florinda, su yegua preferida y se quedó agachado entre sus cuatro patas como esperando un golpe.
De norte a sur venían como una tromba, como un malón asesino, miles de kilos de fuerza bestial rompiéndolo todo a su paso. Las ovejas corrían por la pradera perdiendo de vista su senda lineal y muchos corderos morían aplastados bajo ese inusual galope desbocado.
Entre la casa y el monte, entre el jardín y la aguada, como en gran desfiladero, la tropa no dejó nada. Tiró postes y alambrados, quebró porteras y plantas, mató a mi perra más vieja por quedar quieta, espantada.
Cuando la nube de polvo se aquietó en torno a la casa, pude apreciar la asamblea reunida cerca del agua y aunque no puedan creer, yo vi inocencia en sus caras.


*
Estampida - Ramiro Ramírez (Colombia)

viernes, 11 de enero de 2013

DELIRIO DE HABLAR


Le diagnosticaron el mal como quien dicta sentencia,
sin la mínima esperanza de poderse mejorar:
"- tiene el mal de las palabras, es común en los poetas
y no conozco receta que yo le pueda indicar".
Por las noches, una vez terminada la cena, empezaba con un monótono canturreo, una eterna letanía donde enumeraba las tareas a realizar: “lavar, lavar, secar, secar, guardar, guardar”. Pero al sentarse a escribir, su mal se hacía más evidente y decía alguna estrofa, pequeña pero incoherente, que no podía callar.
Así entonces los vecinos lo escuchaban hablar solo: “¡Está loco,el pobre hombre, tiene el delirio de hablar!”
Con el tiempo fue adoptando la costumbre de anotar. Repetía cada palabra para darle más énfasis, más fuerza. Hombro, hombro y pegaba un cartelito en su hombro; cara, cara y así, todo su cuerpo se fue tapizando de pequeños papelitos que indicaban cada parte de su cuerpo.
Acumuló tantos, que no había más espacio en su piel para pegar otro cartel. Las palabras lo habían cubierto por completo. No solo a su cuerpo sino a todo su espacio habitable, sillas, mesas, paredes, etc. Cada cosa tenía su palabra, su cartel y su fuerza.
Era extraño verlo, era un ser emplumado de papeles pequeñitos, parecía un árbol, un ave, un erizo, un verdadero loco.
Cuando al fin se agotó hasta el último espacio vacío, empezó a quedarse mudo. Temeroso de emitir un sonido que no pudiera reproducir gráficamente, se sumió en el silencio. Ya la gente no escuchaba su delirante blablá y de a poco fue perdiendo cada uno de sus papeles. Era un árbol en otoño, un hombre casi normal.
Las palabras que caían, las fue juntando en un libro y su mundo de delirios ,poco a poco, terminó.

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL SEXTO DÍA


La primera vez que apareció el color verde bajo sus pies, sintió temor de pisar.
Nunca antes lo había visto y ahora, de buenas a primeras y como si nada, todo el suelo comenzaba a cubrirse de una suave capa esmeralda.
De pronto, su cuerpo se sintió agobiado por horas de caminata. Poco a poco fue cayéndose sobre sí mismo, como en un desmayo que lo dejó aletargado y con el rostro en contacto con la nueva alfombra, respiró profundamente por un tiempo incalculable; era un mundo sin medidas ni referencias, sin luna ni estrellas.
Cuando al fin abrió los ojos, todo a su alrededor era distinto. Una fina línea inalcanzable separaba el aire de la tierra, sintió la brisa y con ella, el perfume. Conoció las flores, los frutos, las aves, la luz y las sombras, una interminable variedad de animales y su propio rostro reflejado en el agua...
Ya no había regreso, apenas si recordaba el momento en que emergió de aquel polvillo húmedo, de aquel fango que lo cubría por completo.
Una vez más, se sumió en el sueño para huir de esa extraña multitud que lo señalaba único e inmensamente solo.


*

miércoles, 22 de agosto de 2012

NO ES CIERTO


No es cierto que no ríen.
Alcanza haberla visto en el momento justo para advertir incluso, sus gestos de sorpresa.
Allí llegamos juntas y sobre la vereda, dentro de unos cajones lucían los tesoros: orejitas de cerdo, palitos de colores, roscas y galletitas de todos los sabores. También había juguetes, pelotas y peluches, collares y mordillos en bolsas y en estuches.
Cuando al fin se dio cuenta, me miró sorprendida. Olió, metió el hocico y luego lentamente eligió el que quería.
Era como una niña, incrédula, inocente y un aire de alegría en la cara le vi. Y aunque, la muy bandida se hace la indiferente, el vaivén de su cola la delató feliz.
No es cierto que no ríen, alcanza haberla visto...
Volvimos por la calle y oronda con su hueso, se mostró vanidosa, orgullosa y pueril,
porque es como una niña llevando su trofeo y ahora estoy segura que yo la vi reír.


*

martes, 7 de agosto de 2012

EL FORASTERO


Nunca supe su nombre, si acaso algún apodo de tantos que tenía.
Simpático, agradable, de sonrisa brillante y carcajada fácil,apareció en el pueblo el día del incendio.
Combatió codo a codo con todos los vecinos; corrió, gritó y un poco se chamuscó los pelos y fue casi un experto estudiando los vientos y fue el más arriesgado aún sin ser bombero.
De noche, ya controlado el fuego, le golpeaban la espalda en agradecimiento, comieron y brindaron por todos los ilesos y una lluvia muy fina tranquilizó los sueños.
Luego, se despejó el cielo y un coro de grillos le cantó al forastero, la luna contemplaba al bosque ceniciento y los tiznes olían a un raro caramelo.
Por fin amanecía el aturdido pueblo y vi que se acercaban algunos patrulleros; bucan a un hombre joven que es loco por el fuego, me muestran su retrato y yo..., yo no puedo creerlo.


*

lunes, 16 de julio de 2012

SOÑAR DESPIERTO


¿Qué es soñar despierto?
¿Acaso es añorar otra existencia, un mundo paralelo, otra vida posible?
Imaginar con fuerza y enmudecer los labios o mirar hacia adentro y ver que algo ha cambiado.
Yo creo que es un poco mentalizar anhelos, pedir fuerte un deseo, visualizarlo cierto.
Y las ideas fluyen inquietas de desvelo y parecen verdades concretas como hechos.
¿Qué es soñar despierto?
Es cambiar mi universo leyendo un libro nuevo, fundirme en una historia bebiendo sus secretos y a veces simplemente, saberme de memoria el color de tu pelo.
Mirar de ojos abiertos al mundo de los sueños, acariciar ideas, fomentar los deseos,
es salir de este mundo, viajar por sobre el cielo, es jugar por un rato, figurarse un invento.
Negarse a lo imposible, intentarlo de nuevo, caer y levantarse, volar, luchar en serio.
Pegarle a la tristeza, sentir que has regresado, pasar juntos la tarde y que nada ha cambiado.
Creer como los ciegos, confiar sin fundamento, dejar que esa alegría nos inunde por dentro y aunque es casi imposible, llevarse una sonrisa pegada todo el tiempo.
Eso es soñar despierto.



Ilustración: Marc Chagal - Au dessus de la Ville

*

jueves, 10 de mayo de 2012

LADY CHAMPAGNE



Era extravagante matarse en día de sol.
Sin embargo le hallaron, una tarde de verano con sus manos aferradas a un frasco de Dormodor.
Qué ironía su pelo recién lavado, el Bulgari en su muñeca que no deja de marchar.
Qué indecencia el perfume a Carolina y el teléfono que suena y nadie osa contestar.
De mañana, la vieron sobre cubierta con su anillo de diamantes y una copa de champagne; sin embargo no quiso probar bocado y en su escote había un morado que denotaba pasión.
A Sir Williams, le ha tomado por sorpresa que su novia rubia y bella tomara tal decisión, pues la muerte es una pobre rareza que no arranca una cabeza sin su autorización.
En el puerto, un muchacho que la adora bebe ron desde hace horas porque ella lo dejó.

*
Ilustración - Lady Champagne - Silvia Crocicchi

lunes, 7 de mayo de 2012

PARA NO GRITAR TU NOMBRE



Canto al alba, hablo sola, bailo muy cerca del mar,
formo ramos de amapolas con cintas de celofán.
Tengo prisa y nadie espera, no sé a dónde iré a parar
con mis manos siempre llenas de caricias para dar.
Vago a orillas de las sombras, busco hendijas por mirar
y me acuesto bajo un sauce que no deja de llorar.
Siento que remonto vuelo en un viaje casi astral
con alondras en mi pelo que no me quieren soltar.
A veces paso la tarde mirando un brillo fugaz
y celosas las estrellas, esa noche no saldrán.
Todo es calma y todo fluye en mi lento trajinar
pero si pienso en tus ojos...el mundo no gira más.
Para no gritar tu nombre y no ponerme a llorar,
canto al alba, hablo sola y bailo cerca del mar.


*

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL HOMBRE DE LAS PALOMAS


Como todas las tardes el hombre llegaba, con sus manos sucias, su cabeza blanca, con su ropa pobre y su larga barba. Y a la misma hora, bajo el mismo árbol de la misma plaza, volaban al cielo miles de migajas; entonces el mundo se volvía alas.
Y en toda la plaza un gran alboroto, los niños gritaban al ver la bandada de pequeños picos y de ojitos rojos..
Todas tenían nombre: Pecho gris, Rojiza, Azulada, Enorme, Tortolita linda, La de ojos saltones; todas eran grises pero había marrones y si una faltaba, el hombre buscaba por los cuatro vientos y entre mil rincones. Alguna traviesa subía a sus hombros y le picoteaba su camisa vieja, le hablaba despacio, casi con tristeza y se la quitaba con delicadeza.
El silbaba alegre algunas canciones a cambio de arrullos o gemidos tristes y a veces lograba por unas monedas, comprar una bolsa pequeña de alpiste.
Un día de otoño, el hombre no vino y aquellas palomas salían de sus nidos; volaban muy cerca del banco vacío y entre ellas hicieron un gorjeo distinto.
Ha pasado el tiempo y todas las tardes, a la misma hora y en la misma plaza, desde los pretiles de antiguas casonas vigilan el banco que sigue vacío, por si acaso vuelve el humilde hombre con sus ropas viejas y alegre silbido.


*

sábado, 3 de septiembre de 2011

GITANITO URUGUAYO



Ya casi se cae la noche y el aire violento va,
los perros nerviosos vagan anunciando el temporal
y bien tarde un carromato, puso freno en el portal.
- ¿Quién era?, dijo mi madre.
- Es un grupo de gitanos. Quieren la noche pasar.
¡Gitanos!, pensé y un miedo muy difícil de explicar
me recorrió todo el cuerpo, igual como en la ciudad.
Varias veces los he visto por el centro caminar,
mujeres de anchas caderas, con el cabello trenzado,
largas polleras floreadas, con el hablar sin cesar
y que al pasar a su lado, cambian su rumbo sin más
y te persiguen diciendo que ellas tu suerte dirán.
Aquellos que no paraban, los que seguían su andar,
un montón de maldiciones se tendrían que llevar.
Aquí en el campo, mi padre, leche y pan les va a entregar,
una pieza, un fuego tibio para poder descansar.
Y las nubes se desfondan, el cielo empieza a tronar,
el agua llena y rebosa por el borde del brocal.
Santa Bárbara contenta, a todos hace rezar;
se encienden ramas de olivo para que no llueva más.
Al día siguiente los gallos cantaron y algunos chubascos vuelven a empezar.
El café molido y las tortas fritas lograron que el grupo viniera a charlar.
Entonces reunidos cerca de la estufa, una olla de cobre quieren regalar
y mamá la acepta de miles amores con muestras de aprecio sincero y cordial.
Cuentan que en la noche ha nacido un niño, dorado aceituna como su papá
y quieren ponerle en honor a Artigas, el nombre de su árbol: Ibirapitá.
El pequeño Ibi duerme todavía, rodeado de flores de un burdo sayal,
su madre lo mira con ojos de almendra, tan bella y callada se pone a llorar.
Esa misma noche hay fiesta en mi casa, se llamó al Notario y al cura Tomás,
se brindó con dulce vinito casero, fumaron narguile y luego a bailar.
Entre castañuelas y ropas doradas, guitarras y cantos, la luna se va.
Y a ese muñequito de ojitos morenos, me lo han ofrecido para amadrinar.
Sepan que yo tengo ahijado gitano que nació una noche en la Banda Oriental
y no sientan miedo, que es un hombre honrado, de buena madera...
de Ibirapitá.

.

domingo, 28 de agosto de 2011

VEREDA ALTERNATIVA



Por costumbre, porque todos los días miraba hacia el cielo, vi aquella mañana pasar el avión en su vuelo hacia el este.
Crueles pensamientos llegan a mi mente y casi es el rito de todos los días pensar que esa nave pudiera explotar, entonces mis ojos se cierran y rezo para que esa idea yo logre borrar.
Camino de prisa por la gris vereda como si pudiera dejar de pensar.
Es que la cabeza juega con nosotros y con tanto juego se crean temores, locas sensaciones, delirios extremos que incluso, hasta hay gente que llega a sentir, ataques de miedo que le paralizan y hay otros que nunca vuelven a reír. Ah si yo supiera lo que es la locura, cuál mundo es correcto o cúal elegir y quién está excento de estos pensamientos y en un sano juicio poder decidir.
La locura ronda tan cerca del sueño que apoya su calva cabeza en la almohada y logra meterse en los pensamientos, sedienta de voces que no dicen nada. Llega despacito en ciertos momentos donde la tristeza nos cala por dentro y a veces se enquista como los gusanos que te van royendo, royendo, royendo.
Y el alma se enferma, se agota de miedos, el cuerpo se encierra dentro de la casa, no hablas con nadie, no puedes hacerlo y crees que la vida es todo un infierno. No comes, no duermes, todo es una farsa, donde tu familia no sospecha nada y un día te encuentran tan joven, tirado, con una sonrisa, tan solo, tan blanco.
Ah si yo supiera cuál fue aquel embrujo que cegó a tus ojos, que guió a tus manos; ah si yo supiera cómo revertirlo, cambiando la historia, volviendo al pasado, caminar de prisa por otras veredas, aunque sea locura tan sólo pensarlo.
Y cuando regreso por la misma senda y miro hacia el cielo celeste, soleado, encuentro en mi casa un retrato tuyo, que besan mil veces mis labios temblando y escucho en la radio la extraña noticia de un avión en vuelo que cayó explotando.

*

LIBERTAD DE EXPRESION



¿Qué hago ahora con tanta palabra atragantada,
si parecen espinas que se clavan y se quedan cobardes y en silencio?
¿Dime dónde las pongo,
si en mi pecho son flores que marchitan, antes que verse mudas e ignoradas
bajo una indiferencia que es guadaña?
Un viejo las asusta y estremecen, temerosas resisten en mi boca y creyéndose a salvo, se sofocan; no hay aliento de Dios que las proteja.
¿Qué hago ahora con ellas que susurran y en mis sueños fecundos sólo gritan, reclamándome un sol o una guitarra?
¿Dónde pongo palabras? ¿A quién cuento mi historia?
Si soy un campanario de mil guerras donde sólo convoca la tristeza y un silencio de muerte me desangra.
No hay pared de prisión que resista la cuenta de tanto tiempo sin formarme una llaga y al morir, en mi pecho, habrá historias que no fueron contadas por temor a caer en el vacío de unos
labios resecos de ignorancia. Y hoy pretenden que diga, que confiese y que firme, sin haber hecho nada.

¿Dónde escribo tu nombre, sin que parezca un cuento? Sin buscar un aplauso ni que me den un beso, sin hacerme una herida en las entrañas ni que me den un golpe de argumentos.
¿Dónde podré escribir lo que yo siento?
¿Dónde podré librar esta batalla?
Si el silencio es rebelde prisionero y muere por gritar lo que uno calla.
¿Dónde podré escribir tu nombre entero sin tener que morir por esta causa?


*

sábado, 20 de agosto de 2011

PITANGUERO - Cuento


Quien nunca vio un pitanguero no sabe de belleza de pájaros y flores.-

Durante el verano es frescura y sombra para las gallinas que allí se amontonan, para caminantes que hicieron un alto y, atando el caballo, durmieron un rato. Sedientos gorriones huyendo de un gato, chicharras gritonas cantando sin asco; hay un universo viviendo en el árbol.-
El otoño trae miles carpinteros con sus picos largos y ese ruido seco, que de tanto darle a un poste cercano, lo han dejado hueco.
En invierno alberga toda clase de pájaros: churrinches y chingolos, canarios y azulejos, cardenales enormes y aquéllos casi negros. Vuelan sietecolores, pequeñas ratoneras, palomitas de monte, calandrias y jilgueros y hasta unos pajaritos que el nombre no recuerdo. Hay tordos y zorzales, hay viuditas y horneros y hubo hasta un casal de loro barranquero.
Cuando es la primavera sus frutitas rojas despojan al árbol de todas sus hojas y comienza entonces, la transformación: lo que fuera un árbol, se convierte en flor. Es como un encaje que cubre sus ramas, una filigrana de suave color y vienen enjambres de abejas ruidosas, miles mariposas y hasta un picaflor.-

viernes, 17 de junio de 2011

SI POR MÍ FUERA...



Si por mí fuera, la radio seguiría encendida.
Las ratas seguirían hurgando en los potes de basura a la vista del dictador.
Los ojos de los niños cada vez más vidriosos, cada vez más rojos, cada vez más muertos.
Los pueblos, como hormigas, peregrinando en procesión a sus trabajos, cargando en sus lomos las hojas del voto.
Los aires más viciados, las olas más gigantes, las bombas más silentes, mientras la luna seguiría controlando mareas y el sol explotando tornados de oriente a occidente.
Porque el planeta de tu mano en mi mano, de montes salvajes y arroyo cristal, sigue plantado de agapantos y alhucemas, mientras un zigzag verde controla tus latidos.



*

miércoles, 18 de mayo de 2011

ADVERTENCIA




Me levanté con el pie derecho, pletórica, irascible, obsesiva y pendenciera, tan alegre y jocosa como siempre pero por Dios...hoy no me contradigas, puedes salir herido o peor todavía, puedo sucumbir en la tristeza.

Y me preguntas por qué y ya te lo digo:
hoy me brota la locura en la cabeza,
se me vuelan las palomas hacia el norte,
siento frondas de amapolas en mi pelo,
quiero bailar, besar, volar siento que puedo.
Tengo en el pecho un rugir de bestia nueva,
un holocausto de silencios al asecho,
quiero morir y renacer de nuevo,
hoy quiero todo a lo que tengo derecho.



*

sábado, 19 de febrero de 2011

VUELO A RÍO




Abordamos el avión a las 16 hrs.
Era una tarde otoñal agradable donde el sol invita a entrecerrar los ojos y tal vez a dormitar en su tibio remanso, sin embargo el simple hecho de separarme de la tierra, siempre provocaba en mí la emoción que yo creía, sentirían los pájaros.
Por la ventanilla vi correr los arbustos. Las lejanas manos saludando, se hacían cada vez más pequeñas. Las casas, cuyas fachadas me eran familiares, regalaban otras perspectivas mostrando sus fondos, sus techos, sus íntimos patios.
Y todo disminuye ante mis ojos para advertir a otras escalas, mi ciudad amada. Su costa empolvada de arena, su enorme bahía y el cerro y luego un mar tan inmenso, que ya conocía de algún planisferio. Es seguro que los pájaros sienten ganas de llorar.
Al traspasar las algodonosas nubes rosadas, hubiera querido ser mejor persona pues era como tener el cielo bajo mis pies. Por alguna extraña razón, me sentía un poco ángel, un poco niña, un poco buena.
Un par de horas después, descendimos en Río de Janeiro y mi primer contacto con el funcionario de aduana, ya me provocaba una dicha interna similar a la alegría brasileña.
En las rúas atestadas de taxis, edificios y colores, la vida se vive a otro ritmo. Parece que nadie va en tren de paseo; todos corren, se agitan, todos bailan. Todos gesticulan, todo huele a frutas, a verdor y a playas.
Es casi imposible estar triste en Brasil. Incluso en las noches, cerca del hotel, bebiendo cerveza en un lindo café, un grupo de gente, blancos y mulatos, bailaban de a ratos un bonito axé.
Al fin la folía se hace general y todos cantamos sin saber cantar y vamos bailando la calle empedrada; al ritmo de samba se aprende a danzar.
Hoy la luna blanca se siente morena, la noche estrellada aquí brilla más y toda amargura se torna ambrosía, en tierra bendita por Iemanjá.
Otra vez me siento un ave; vuelo sobre o Redentor, por Bahía de Guanabara, por Floripa y Niteroi y me llevo las saudades danzando en mi interior.-

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viernes, 11 de febrero de 2011

LAS HORMIGAS




- ¡Ven pronto, trae una escoba o algo!
- ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que hay?
- ¡Mira, ven al dormitorio! Una gran cantidad de insectos ha entrado por los zócalos y lo ha inundado todo.
No bien entrar, sentí bajo mis pies el crujido de estos bichos que, por montones, habían tapizado el viejo piso de madera. Seguramente la tormenta de esos días en que estuvo la casa cerrada, hizo que estas hormigas aladas hallasen refugio en el cuarto de mi padre.-
Barriendo, llené medio balde de un enjambre ruidoso y moribundo, sellé con veneno los lugares por donde creí que podrían volver a pasar y pronto se hizo la noche.
El cansancio era evidente, había manejado varias horas de contínuo para llegar a barrer toda la vieja casona, tender camas, preparar la cena para los invitados y ahora bajo la tibia ducha, los ojos se me cerraban de sueño.
Al fin en mi cuarto me recuesto, voy quedando floja, volando en los brazos del ensueño, alternando imágenes reales y extrañas hasta sucumbir inconsciente en un estado donde siempre me parecerá que estoy ausente.
La cortina se infló como un espectro cuando comenzó la brisa de la madrugada, se aquietaron los grillos y la luna plateaba los juncos de la laguna.
- ¡Ven pronto, trae una escoba o algo!
¡Mira, me atrapan, me llevan!
¡Ven pronto a salvarme, por favor!
Y subo y bajo escaleras, saludo a los mismos invitados de la noche anterior como si los viera por primera vez. Carmen, la hermana de mi cuñada está embarazada y me detengo a preguntarle si será varón o niña.
- Es niña -contesta ella- y se llamará Juana.
Qué raro, pienso. ¿Por qué usar el mismo nombre que ya le puso a su otra hija?
-¡Ven pronto! Vuelvo a escuchar.
Y sigo bajando escaleras hasta llegar a una puerta enorme. La abro lentamente y alcanzo a ver a mi padre desaparecer por debajo del zócalo. Su voz se hace pequeña y lejana pero sigue resonando como un eco: ¡Ven pronto a salvarme!
Le tomo por las manos y tiro, tiro de él y luego me despierto.
Mentalmente, como todos los días, repaso un plan de acción: vestirme, preparar tostados con manteca y mermelada y una gran jara de café caliente.
En la cocina preparo una bandeja; a la izquierda sus remedios y a la derecha su revista preferida. Voy haciendo equilibrio y como siempre, golpeo la puerta antes de entrar. Dejo el desayuno sobre una mesita, abro las cortinas para que entre la luz y mi padre no está. Aparentemente no ha dormido en casa, la cama aún está tendida.
Al salir, me llama la atención un murmullo casi inaudible. Apoyo la oreja en la pared y logro escuchar:
- ¡Estén alertas, ahora cuando ella se vaya, traigan la mermelada!

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domingo, 6 de febrero de 2011

PASTOR DE MADAGASCAR




Minutos después de haber radiado el pedido de socorro, empezaron a tirarse al agua. Familias enteras tomadas de las manos, se lanzaban por la borda en suicidio colectivo. El pánico a morir ahogados les turbaba la mente de tal forma, que decidían ofrecerse voluntariamente a esa muerte tan temida. No vacilaban, no había pizca de instinto de supervivencia, no había esperanza como maderos flotantes.
Mientras todo ese pandemonio se lanzaba a los tiburones, vi cómo el horizonte naranja se perdía en la noche y por un instante, me sentí tentada a dar un paso al frente y terminar con mi suerte. No era conciente que durante esos minutos interminables me hallaba rezando en voz alta, cada vez más rápido, como un autómata, sin darle el sentido debido a esa plegaria:
- El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar.
El agua venía avanzando tan rápidamente como la noche. Mis zapatos ya estaban empapados. Algunos de los tripulantes que quedaban a bordo, me tendieron la mano para subir una escalerilla y volví a sentirme a salvo como una rata escapando de una enorme cloaca. Desde allí vi que el agua bullía de gritos y manotazos entre cadáveres y pensé que la Capital del Infierno debería lucir mejor.
Un joven marinero, de apenas veinte años, se aferraba a mi brazo con una fuerza dolorosa. Cuando intenté pedirle que me soltara, me ordenó de un grito: - ¡Siga rezando! Así lo hice, todo mi cuerpo rezaba aunque mis ojos y mi mente estaban a kilómetros de la fe cristiana.
Una hora más tarde parece que el mar nos ha dado un respiro; el nivel del agua permanece inmóvil y estamos varados en una miserable burbuja de aire que va a la deriva en un zigzag errante. No se oyen más gritos. Sólo algunos lamentos cansados.
Vine a conocer Madagascar y la estoy viendo en todo su esplendor, como una sombra amorfa dibujada de a ratos sobre las olas. Una semana atrás en Singapur, habían tratado de disuadirme de mi sueño aventurero argumentando que nada habría de encontrar de extraordinario. Y fue justamente ése, el motivo por el cual resolví comprar el pasaje. Yo no buscaba rarezas ni fábulas, ya las había encontrado por montones en la India, solamente quise cumplir con un sueño juvenil e inexplicable que, ahora que mi tiempo y mis recursos lo permitían, iba a ser realidad. ¿Iba a ser realidad?
Amanecía. El joven marinero dormitaba aferrado a mi brazo. El nivel del mar seguía igual que la noche anterior y mis zapatos se habían secado adquiriendo una dureza incómoda, sin embargo la sed y el hambre empezaban a sentirse y en esa parte más alta del puente de mando, nada había que sirviera a tales fines. El pedido de ayuda se había hecho a las 18 y 35 horas y yo no había querido merendar esperando la cena. Este viaje me sentaría tan bien que volvería a casa con un sinfín de cuentos y un par de quilos menos. A veces las mujeres perdemos la noción del disfrute pero no era el momento de regañarme a mí misma.
Ferdinand, el ayudante francés del Capitán, hablaba sin parar en un idioma incomprensible y a cada poco rato intentaba saltar por encima de la barandilla. Había quienes le sujetaban, le hablaban e incluso le maldecían. La locura y la muerte tenían boletos de primera clase.
Pronto volvió a ser de noche. Los crujidos del barco inundaban el aire salado y creo haber visto un lomo brillante y negrísimo de una ballena con mil moluscos adheridos, pasando a nuestro lado. Las horas vacilaban como vacilaba mi rezo en mis labios hinchados, doloridos y sedientos.
Desperté sobresaltada por el ruido del helicóptero y el salpicar frenético del agua en mi cara, eran como púas clavándose en mi rostro. Al fin nos rescataron.
Sentada en un ángulo de esa nave ruidosa, pude alcanzar a ver la enorme y majestuosa selva de mi soñada Madagascar y comprendí que era tiempo de volverme a casa y tuve la certeza de que ya nada me podría faltar.-

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viernes, 21 de enero de 2011

MI PARED BLANCA



Está frente a mí como siempre, muda inexpresiva, con esa blancura virginal que no conoce soles. Siempre allí, escudriñando mi vida, aprobando o no todos mis actos. Ella sabe cuantas veces he buscado su compañía, su defensa incondicional y su propio silencio. Otras tantas fue testigo de agasajos, nacimientos, bodas, risas y secretos, de desconsuelos y sueños.
Compartimos gestos sepias y sonrisas de color. Fue mi muro de lamentos, mi muralla y mi bastión, el sostén para mi Cristo y hogar para pecador.
Siempre buscando un motivo sin tener motivo alguno, nos vestimos con guirnaldas y convidamos al mundo en largas noches de fiestas y otras noches en invierno, mirando la luz del fuego, adiviné en su blancura, miles de sombras grotescas.
Tan parecida a un lienzo que sueña con un pintor, tan blanca como las hojas sin una carta de amor, mi pared yergue en la sala su vertical ilusión y sus huesos enyesados sueñan con una ventana, un aire tibio de enero y dejar mi habitación.

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viernes, 14 de enero de 2011

ATÓMICO




A yunque y fragua ardiente, mil buriles golpearon y esta barra en mi pecho, grosera, amorfa y fría, se tornó corazón.
Herrero de mis noches que atenazas mi alma, con candentes susurros moldeas mi pasión. Me formas a tu antojo, me derrito en tus manos y logras que encadene mi corazón al tuyo, en un solo eslabón.
Artista de mi mundo, yo soy tu creación.
De mi áspera caliza me vuelves un cristal, tan frágil de sonrisas, tan bello de mirar cuando tu luz traspasa mi prisma original y todo cuanto miro adquiere otros colores en mi mundo vitral.
Qué loca guerra existe entre las energías, que cambian la materia, la crean, la transforman, me acerca y me separa, de alguna u otra forma, de mi propio dilema que es tenerte y desearte, que es estar y no estar.
Tú eres mi propia fuerza, mi imán, mi polo opuesto. Mi química se mide tan solo con un beso y me siento explotar. Mis átomos dan vuelta y todo convulsiona. Alcanza que me mires, pierdo de vista el piso y comienzo a girar.
Viajo por tu galaxia y me aferro a tu cielo y en un bostezo blanco me descubro de nuevo cual trozo de cristal, colgando del metal que forjó aquel herrero.


L´Acceuil -Jean Pierre Augier

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martes, 14 de diciembre de 2010

EL VIEJO BOTE



He remecido las brumas tempranas de la aurora para elegir la senda menos agreste del monte y a guadaña y con machete tronché todo cuanto pude hasta quedar exhausta, bañada en un sudor que huele a musgos y helechos.
De sur a norte he abierto un claro que, en medio de la selva, sé que es poco; he perdonado ceibos y guayabos, cedrones de la India y hasta un olmo y al fondo, sin quererlo, oí el sonido del agua cristalina de un arroyo.
Yo le pedí al muchacho que trajera el bote que, sediento por los años, se refugió en graneros; fue nido, armario, cuna, sin vientos ni lagunas, con remos ya grasientos de cruzar pasajeros y al contacto del agua, sé muy bien que su alma, entre viejos crujidos, escondió sus sollozos como buen marinero.
Lo pintaré de blanco, de blanco y rojo fuego, servirá de carguero, de amigo, de edecán, de balsa acogedora entre los tibios soles, de caja de sepulcro si me llega el final.
Qué más puedo pedirle que morir en sus brazos, rodeada de este monte que quiero más y más, con perfume de almendros y canelón silvestre, cubierta de celeste por el Jacarandá.


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lunes, 13 de diciembre de 2010

SIEMPRE POR ÚLTIMO





Año tras año sucedía lo mismo.
Se reunían todos en el comedor, alrededor de la mesa gigante.
Se servía una inmensa variedad de bocadillos fríos o entremeses tibios de exquisitas combinaciones como croquetas de pollo y ajonjolí, ciruelas con tocino, canastitos de salmón, quesos de cabra y cerezas y vol au vent de mil sabores.
Más tarde nos enfrentábamos a la mesa de los dulces donde los postres lucían sus galas más brillantes. Chocolates, merengues, frutillas, vainillas, la colección más variada de frutas secas y fuera de estación para acompañar al brindis, a los besos no deseados y a los deseos de besos.
Entonces salíamos a la amplia terraza para empalagarnos los ojos de luces, de estruendo, de risa, de fiesta.
Y por último, siempre por último, caían en la cuenta de que tú ya no estabas.


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jueves, 9 de diciembre de 2010

ACV




Sin poder pronunciar ni una palabra, los médicos y él se inventaron un sencillo sistema de guiñadas, que muchas veces terminaba en desesperación y lágrimas.
Si el nombre de sus hijos pronunciaban, su rostro inexpresivo se anegaba; inmutable de voz y movimientos, sólo su alma gritaba.
Parecía un suplicio interminable, una tortura absurda e inigualada, un castigo del cielo, una condena donde purgar un alma atormentada.
Su esposa lo miró con tanta pena, lo sostuvo en sus brazos como a un niño y le dejó en la sien pegado un beso pausado y lacrimoso de cariño.
Al cabo de unos días el milagro. El hombre dibujó una sonrisa y en trémulo temblor se le escuchaba decir en ronca voz:
- “te amo Eloísa”.



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domingo, 5 de diciembre de 2010

LA SOMBRA





Aquel hombre venía con el semblante preocupado. Supe que se trataba de las ovejas de cría, cuando vi arrollado en su recado, el pequeño cuero de un cordero de días.
- Anoche los perros ladraron y salí con el rifle. Había movimiento en la majada; no vi cazadores, caminantes ni alma en pena, así que disparé varias veces y una de ellas a una sombra. Hoy, lo único que he hallado son tres corderos destrozados.
- ¿Y la sombra, qué era, un cristiano?
- No, parece que era solamente una sombra, un aire retobao, una negrura sin rostro aunque yo sentía que me estaba mirando y por eso le disparé.
- Estaré alerta Don Vicente, vaya tranquilo que esta noche no habrá sombra que se me escape.
Mi vecino se fue un poco más aliviado, como si creyera verdaderamente que yo podría solucionar ese misterio.
El sol se ocultó tras el monte entre rayos rojísimos y una uña de luna se aferró a la noche cálida, serena y que poco a poco, iba quedando fresca. Cebé unos mates para entretener la espera meciéndome en la vieja reposera y de a ratos, cabeceando un sueño.
Fue cerca de medianoche cuando desperté entre los lengüetazos y llantos de mi perra. Al incorporarme, pude sentir claramente la misma sensación que el viejo Don Vicente me había relatado la tarde anterior: yo estaba siendo observada.
Salí al portón rifle en mano. Cada vello de mi piel erizada me indicaba peligro. Allí estaba la sombra. Tenebrosa y oscura entre las casuarinas siniestramente silbadoras. Alumbré con la linterna y el espanto me inmovilizó. Pude ver un reguero de sangre que llegaba justo hasta el monte de pinos.
- ¿Será otro cordero? – pensé.
Alumbré nuevamente en la espesura, deteniéndome en cada movimiento de las hojas y ya cuando creí que nada habría de encontrar, lo vi. Dos luces brillantes, dos focos siniestros, dos ojos enormes amarillos, bellísimos.
Me acerqué cuanto pude hasta observar que esa sombra se tambaleaba y caía sobre el pasto fresco. Un ejemplar hermoso jadeaba agonizante con toda la majestuosidad de una loba herida.

martes, 16 de noviembre de 2010

INTIMO



Lo que yo te muestro aquí, no es mi rostro. Mi rostro va por dentro, como el interior de las cajas de regalos. Los regalos no son moña ni papel ni cinta de mil colores, no son caja ni el estuche ni un envoltorio con flores.
Mi rostro sonriente nunca logrará mostrarte la alegría inmensa que provoca verte y si quieta estoy, pensativa o muda, tal vez ande lejos en divagaciones, mitigando dudas, tejiendo ilusiones.

Lo que yo te muestro aquí, no es mi cuerpo. Mi cuerpo sigue teniendo veinte años, sigue saltando a la rayuela en busca del mismo cielo, sigue acunando hijos que aún no han nacido y sigue estando en celo mi vientre florecido.
Mi cuerpo se dibuja con las líneas del tiempo y me anota los tantos en mi rostro moreno; hay arrugas de llanto y hay otras de contento pero tus ojos ciegos, apenas logran verlo.

Lo que yo te muestro aquí, no es mi presencia, mi músculo, mi casa. Es mi simple compañía que te abarca, te sostiene, que te abraza. Yo no soy la otra persona que te mira cara a cara, soy tu sombra, tu conciencia, el ruido de tus palabras.
Yo no puedo separarme de tu propio pensamiento. Tú me inventas, me destruyes, tú me acercas, me separas. Yo soy sólo lo que tengo y tú quieres lo que falta.-

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

SI SUPIERA




Si supiera que ayer yo fui gaviota, entre los basurales de su ausencia y entre los suburbios de su abrazo, graznaba mi dolor; qué soledad de pájaro sin nido, qué burla de un adiós sin despedida y con las alas rotas ya no quise volver a hablar de amor.
Y quedo cuerpo a tierra en mi trinchera, tendida lejos del horizonte, callada y silenciosa, en un compás de espera, un tanto caprichosa, inventando quimeras, porque la herida cura y cicatriza, nos vuelve la sonrisa y vuelo nuevamente más cerquita del sol.

Si supiera que hoy nací paloma, picoteando el cristal de su retrato con la inocencia sepia de hace años y un cuello de almidón y voy haciendo surcos en las nubes, buscando las banderas blanco tiza, amnistiando palabras que me hirieron sin ninguna razón.
Le regalo las plumas de mi pecho, la suavidad del aire mientras vuelo, la claridad del cielo y un mullido edredón. Le regalo mis plazas, mis fontanas, el agua cristalina en las mañanas, la Venus mutilada en ambos brazos y un frío corazón.

Si supiera que pronto, seré un halcón en vuelo, un ave de rapiña, un buitre carnicero, el búho de la noche, el águila real. Mis manos convertidas en garras afiladas, la vista a un punto fijo y un vuelo sideral. Dormiré en el follaje, al lado de la luna; mis ojos, dos braseros nunca recordarán que antes de conocerle, yo supe ser jilguero cantando en su ventana, aprendiendo a volar.-



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jueves, 4 de noviembre de 2010

PENA DE POETA




Taciturno como ausente, con un gesto pensativo, los ojos brillantes siempre, casi al borde del delirio; el poeta se estremece con el más frágil motivo y lo toman de rehén los sentimientos esquivos.

¿Por qué sufren los poetas? ¿Será que se saben vivos? ¿Será que sienten distinto y de penas son cautivos?

Sensible como ninguno, exagerado en amores, se destroza en solitario al recordar sinsabores y se aparta de los goces entre sensuales palabras, se disculpa de los besos que le han robado hasta el alma.

¿Por qué lloran los poetas lágrimas de puño y letra? ¿Acaso amar los abisma en aguas poco profundas o será que un simple adiós, de tristeza los inunda?
¿Será que son inconstantes, indiferentes, fugaces o será por el contrario, tan fieles plantando bases que no quieren un amor para que a otro reemplace?

¿Por qué penan los poetas si escriben de la alegría?
Tal vez quieran atraparla, abrumarse con la dicha y cargarse un contrapeso que equilibre su poesía, para que nadie lo note y que pase inadvertida, que la pena de poeta, pena es de toda la vida.-

jueves, 28 de octubre de 2010

SIRENA




En la estrechez del mundo de mis ojos, de par en par abiertos y sin freno, vislumbro que el gigante de los cielos regala su calor sobre mi cuerpo. Yo bailo al son de un loco pensamiento y hago girar mi cuerpo y mis cabellos y a veces pego un salto y me deslizo en el contorno azul de algún recuerdo. Yo canto una canción, la tarareo, más que cantarla yo, sólo la pienso, es una invitación sin argumento, un leve gorgotear, es un lamento.-

Pero cuando la noche me seduce con ramos de coral y madreperla,
emerjo entre las nubes de tinieblas para asirme a la roca plañidera.
Allí quedé dormida entre sollozos rogándole a Neptuno que me diera,
la libertad de andar sobre la tierra y caminar con él por vez primera.
Pero el amanecer llegó a su antojo incendiando el delirio de mis sueños
y se metió en mis ojos como llamas irisando la mitad de mi cuerpo.-

Y vuelvo a sumergirme en lo profundo del abismo rosado de la aurora, vuelvo a bailar, a girar y en un segundo, yo vuelvo a sentirme seductora, con la extraña ilusión que allá, en la arena, él logre adivinar mis pensamientos. Entre las algas rotas o en el viento, guiada por el vuelo de gaviotas, le enviaré mi canto hecho poema, murmuraré en la brisa todo el tiempo y susurraré en su oído dulcemente, mi más cálido canto de sirena.-

viernes, 15 de octubre de 2010

LO SALVAJE




Tiene lo salvaje, algo de selva y silencio.-
Algo de un miedo curioso por aprenderse lo nuevo.- Tiene fuerza, garras, pelo, alma de indio y de bueno, manantiales, hojas secas, tiene duendes, tiene infierno.-
Lo salvaje me aproxima al más frágil sentimiento, primitivo, iracundo, reservado y con misterios.-
Tiene plumas de colores, espinas de abrojos secos, tiene el gruñir de los pumas y el aullido de los perros.-
Lo salvaje está en mis brazos, enredado entre mi cuerpo, en mi casta, en mi linaje, en el color de mi pelo, que al igual que el de mis ojos son salvajemente negros.-

martes, 5 de octubre de 2010

EL ARCO




Elegí la roca más lisa y brillante para sentarme frente al mar.-
Desde allí mi pie rozaba la arena templada formando un semicírculo perfecto.- Una y otra vez mis dedos recorrían esa forma hasta que al final, una pequeña y miserable ola la borraba.-
Qué fácil desde mi altura insistir en ese arco sin flechas, sin cuerdas, sin iris, sin triunfos.-

miércoles, 29 de septiembre de 2010

NI JUSTOS NI PECADORES - EL NUEVO ORDEN



Más allá de las nubes, por encima de la órbita terrestre, allí donde las palomas ni sueñan con llegar, quedó suspendido el ente.-
Casi como en un lugar omnipresente donde los jueces creen que dejan sus pelucas entalcadas, donde las mariposas se desgarran por jugar con los ángeles, desde allí miraba el ente.-
Cada aurora boreal lo cubría, cada estrella de mar lo señalaba en cinco direcciones diferentes y cada nota de Beethoven le rozaba el cuello.-
Vio los diluvios, las sequías, las hambrunas, los chorros de petróleo ennegreciéndolo todo, las cenizas volcánicas, la lava incandescente corriendo como ríos luminosos; vio la muerte.-
También vio las estrellas desde arriba, los paraguas abiertos, las cabezas llenas de sueños, las ideas, las torres y las cúpulas estirándose, buscándolo; vio la esperanza.-
Un día el ente apoyó su pie en la Tierra y cayeron las torres, se anegaron continentes, se incendiaron los sueños.- No escuchó súplicas ni llantos, oraciones o promesas, no midió con la misma vara, no construyó ningún arca, no leyó diez mandamientos ni fueron doce en la mesa.-
Sólo quedaron sillas vacías, hojas en blanco, saldos deudores, camas tendidas, novenas sinfonías, novenas inconclusas, credos sin terminar, los justos en número exacto y los pecadores redimidos y ajenos de todo mal.-
Cuando se calmaron las aguas y Babilonia comenzó nuevamente a florecer, sólo quedaron las palomas volando muy alto y para siempre.-

martes, 28 de septiembre de 2010

LA BÚSQUEDA




Te busqué en cada girasol y en cada madreperla, en las gotas de rocío y en la arena, entre el sonido de la hamaca quieta de aquel sauzal enorme y en la multitud inquieta de las avenidas.-
Pasé noches y días repitiendo tu nombre como una melodía, mirando a los costados por ver si aparecías.-
Giré por las rotondas, doblé por mil esquinas, miré por las hendijas y en los escaparates y a veces confundida, escuchaba tu risa.-
Me torcí los zapatos entre los adoquines brillantes del invierno,
pero al llegar al río, olvidé tu recuerdo.-
Ya no supe qué hacer, por dónde trajinar con este mismo cuerpo,
qué destino ofrecerle a mis pasos, de quién inventarme un abrazo,
un cariño, para seguir nuevamente buscando.-
Y aflojé los puños, abrí el primer botón, respiré bien profundo, me eché un trago de ron y fue cuando te vi.-
Obeso de palabras e hinchada egolatría, tironeando el sudario y coronándote espinas, con las manos bien sucias de tanto ir y venir, buscando en girasoles y en cada madreperla algo que tú creyeras se pareciera a ti.-

sábado, 11 de septiembre de 2010

MAÑANA YA HABRÁ TIEMPO




Hasta aquí.-
Ya es suficiente.-
Ya se han cumplido mis sueños más locos.-
Ya he sentido lo que es un corazón rabioso, un alma dolorida, la alegría más inmensa y los pies más ligeros.-
He saciado mi esperanza con creces.- Te he visto sonreír acunado entre mis brazos.-
Supe al fin lo que es amar sin pedir nada, reír hasta quedar bañada en lágrimas, gritar más fuerte que los vientos y tiritar bajo el eterno glaciar de la montaña.-
Supe escarbar la tierra hasta quebrar mis uñas para plantar los árboles más bellos y florecieron mil veces.-
Y giré y di marcha atrás y volví a verlo todo de nuevo.-
¿Qué más puedo desear?
¿Estar contigo?
Es cierto, mañana ya habrá tiempo.-

miércoles, 8 de septiembre de 2010

BIS



- ¡Bravo, bravo!
- ¡Otra, otra!
Y aplausos y silbidos por todo el gran teatro, mientras las bailarinas volvían a salir y otra vez saludaban con gran delicadeza y el público insistía en no dejarlas ir.-
- ¡Bravo, bravo!
Entonces, de repente el telón se levantó, las luces se apagaron,
la música empezó y aquella bailarina, sola en el escenario, con
luces de colores giró, giró y giró.-
Volvieron los aplausos y ella siguió girando y su vestido blanco
voló, voló y voló.-
- ¡Bravo!

CONSULTA MEDICA



- ¿Otra vez por aquí Margarita?
- Sí doctor, es que no me he sentido bien últimamente.- Será la edad madura, tal vez sea locura que, aun estando sola, se me da por reír.-Siento palpitaciones incluso en los oídos y un vértigo furioso se apodera de mí.-
- Usted debe calmarse mi querida señora.- Sabemos que no existe ninguna anomalía, que no hay patología y nada a prescribir.- Yo la noto contenta, más bonita que antes con un muy buen semblante y ganas de vivir.-
- Pero doctor le explico que cuando llego a casa, me siento en la terraza y empiezo a percibir que hay una brisa tibia que trae la primavera, que huele a sal y arena y me da por sonreír.- Entonces me levanto, me sirvo un vino blanco y comienzo a bailar por todos los rincones, tarareando canciones.- Yo le canto a las flores y empieza un frenesí y siento emociones que yo nunca sentí.-
Me da mucha vergüenza que mi vecino nuevo, me mire
mientras bailo y se ría de mí.- Comentan en el barrio que es un
hombre elegante, siempre de buen talante y que se ha mudado
aquí, porque la brisa tibia que huele a sal y arena es una
quitapenas que él quería sentir.-
- Diga doctor cómo hago o quíteme el hechizo de mi actuar enfermizo, por eso estoy aquí.- Recéteme un remedio que me quite emociones, que acalle mis canciones y ganas de reír.-
- Querida Margarita, usted no tiene nada, no tema que la gente la pueda ver feliz y siga tarareando canciones todo el día y nunca, nunca deje, jamás de sonreír.-
Querida Margarita, usted no tiene nada, sólo está enamorada, que sea muy feliz.-

miércoles, 25 de agosto de 2010

A IMAGEN Y SEMEJANZA



A, álef, agua, primero la Voz y luego el cuerpo.-
Om, omega, hombre, después la guerra, muertos.-

Estoy en la mitad, en medio, entre ustedes que han sido y los que vendrán y aun así, todos somos uno, la misma cosa, todos somos algo que tal vez, debamos llamarle nada.-
Y lloro porque un pequeño ciclo se termina y río si otro comienza; no lo veo, no me doy cuenta que por girar, todo regresa, todo está siempre presente, nada duerme ni despierta.-
Te nombro, porque al hacerlo te siento en mi boca, en mis brazos, y en mis piernas…primero la Voz, tal vez si no lo hiciera te sentiría muerta.-
En cuanto a mí respecta, me siento un eslabón, un hilo azul de electricidad que viaja y no perece, energía que transpola cuerpos, pero siempre energía.-
A, álef, agua…
Soy apenas una gota de agua en un mar crespo de olas que eternamente vaga, se rinde en una orilla, se rompe y descontrola y luego se renueva y otra vez se abandona.-
Ameba, protozoario, célula, comienzo, un trueno a la distancia, luz en el firmamento.- Tal vez soy ese grito ahogado entre silencios.-
Primero fue la Voz…y aun así, aquí todo es silencio.-
Silencio para un cuerpo que desconoce los sonidos del alma.- El júbilo me grita, ensordece mi entraña, pues sé que “tú” es pasado, es hoy y es el mañana; es una trilogía de tiempo que me abarca.- Un tiempo ilimitado, infinito y eterno que parece el divino y arcano Ser Supremo.-
¿Será, que a tanta semejanza heredamos deidad?

sábado, 21 de agosto de 2010

EL PARTO




- ¿Y si le ponemos Lila?
- Pero Lila es nombre de color, es como ponerle Amarillo, Verde y ni te cuento si fuera Beige.- No, intentaremos con elementos naturales como Brisa.-
- ¿Te parece? Pero quien dice Brisa, también puede decir Ventarrón, Huracán o Tormenta.-
- Ya sé, nombres de princesas como Carolina, Leticia o Sofía…
- También podrían ser de reinas como Ana, Isabel o Juana.-
- ¿Qué Juana?
- La Loca.-
- La loca eres tú.- ¿Cómo se te ocurre?
- Puje señora, puje, puje otra vez.- La felicito, acaba de tener un lindo varoncito.-

viernes, 6 de agosto de 2010

HONGOS AL ESCABECHE




Ya sale el sol y los primeros rayos caen oblicuos entre la espesa neblina rojiza.- Mis ojos hinchados de sueño, se regodean entre largas sombras y escarchas tornasoladas.- Claramente se siente el perfume del pasto cortado de ayer y parece que los pulmones se ensanchan para saborearlo mejor.-
El día amanece acicalado, con la cara lavada y oliendo a una lavanda suave.-
Estas horas tempranas son mías, sólo mías, ni los pájaros saben que vengo y las bestias rumiando, aún siguen echadas en el suelo y no sé si me advierten o es por su mansedumbre, que me ignoran.-
Al pasar cerca de la laguna, los patos salvajes se alejan nadando seguidos de sus crías diminutas y una vez traspasado el alambrado, llego al monte de eucaliptus.-
Todo el monte parece una enorme capilla con columnas gigantes de troncos añosos, el suelo alfombrado de hermosas hojas secas que, por la humedad o el sacro silencio, ni crujen todavía.-
Arriba, las supuestas bóvedas son un infinito encaje de cielo y follaje y a medida que amanece, la luz se filtra como por entre vitrales.-
Yo busco entre los troncos los hongos más sabrosos, algunos bien abiertos enormes y otros más pequeños como capullos dorados.- El cuchillo los parte sin esfuerzo, los separa de la corteza del árbol y aún mojados de rocío, los voy apilando en mi viejo canasto.- Parece que llevo un cáliz dispuesto a compartirse.-
De regreso, llevaré hojas de laurel, ajo y otras hierbas; zanahorias, cebollas y algún grano de pimienta.-
Un hervor a fuego lento, una canción muy serena y el escabeche está pronto para servirse quien quiera.-

jueves, 5 de agosto de 2010

DEMONIOS BLANCOS



Permanecí en la duda de abrir o no la tapa, me arrodillé ante ella como quien suplicara no salieran demonios iguales a aquéllos de mi infancia.- Mis primeros demonios tenían forma de brujas con manzanas envenenadas, de ogros con botas enormes, de bombas molotov, de razzias y torturas, duendes de dictadura.-
No era necesario despertar a Pandora, los recuerdos se aparecían uno tras otro y en hileras como ropa colgada al viento.-
Los almuerzos domingueros con los abuelos, los chocolatines con figuritas coleccionables, los bailes con muchachos, el vestido largo, las medias de seda y el esmalte rojo.-
Más tarde el primer beso, el novio y el dolor del adiós.-
Aprender a mentir para no demostrar que morías de amor por el novio de Elena.-
Y empezó la faena de querer trabajar y llenar el desván con la ropa francesa que quedó sin usar.-
Luego cuando crecí, creí que mis temores quedarían bien lejos, enterrados con flores y me vi en el espejo, el siniestro reflejo de aquel joven suicida que era toda mi vida.-
Y me quedo en silencio a bien de exorcizar los recuerdos que tengo, parezco marioneta sin hilos, sin guía, sin ningún movimiento, esperando tal vez, la próxima función que nunca empezará.-
Al fin tomo coraje y levanto el cerrojo.- Suenan las bisagras que, oxidadas por años, dejan mis dedos rojos.-
Y entre papel de seda, doblado con cuidado, había un vestido blanco con aire de hace años.-
Y fue así que los demonios se me vistieron de fiesta, con un blanco amarillento y un ramo de flores viejas.-

domingo, 25 de julio de 2010

MI PEQUEÑO GARDEL




Lamentablemente yo lo recuerdo todo.-

Como todos los días llevé a Tony de siete años al colegio y regresaba a casa con tiempo, tranquila, cuidadosa como siempre, pensando en cuantas preguntas le haría mi niño a su maestra.- Debe enloquecerla al igual que a mí para saber el origen y utilidad de las cosas.- A veces Tony pasaba las horas preguntándome sobre estrellas, mareas altas y bajas, astronautas, naves espaciales y yo ya lo imaginaba trabajando en la NASA.-

Recuerdo la calle húmeda, mi retrovisor encendido por completo, la larga procesión por la Avenida donde parecía que todos íbamos al mismo sitio.- Esa igualdad monótona se vio interrumpida cuando del cantero central surgió un perro sin paciencia, queriendo cruzar la calle.- ¡Pobre animal! No sería yo quien le pasara por encima por lo que toqué bocina pero en lugar de salirse, se echó frente a mí, asustado y temblando, aunque valientemente entregado a su mala suerte.- Pero el instinto, la pena, el miedo, el cariño, o no sé si no fue todo junto, me obligó a frenar.-

Recuerdo el golpe seco del auto que venía detrás, el sacudón de mi cuerpo, el labial que volaba de mi cartera, mi cara pegándole al volante y al perro que salió de orejas chatitas.- Toda la caravana se detuvo impaciente tocando un coro de bocinas que se oía lejano.-

Yo no siento dolor alguno pero los bomberos destrozan partes de mi auto y tiran de mí.- No entiendo por qué me sacan de mi tibio asiento para tirarme sobre el asfalto mojado.- Alguien me pisa el pelo limpio y otros se ensañan con mi Levis nuevo hasta hacerlo jirones.- No quiero discutir, estoy tan cansada que no puedo evitar dormirme.-

Hoy hace una semana que me hospedo en este inhóspito lugar.- Alberto, mi marido me ha traído un ramo de fresias de todos colores y eso que ya le he dicho que cada vez que me regala flores me hace llorar.- Está tan preocupado con su trabajo en el Banco que se le nota en la cara, le han dicho que reducirán personal y su rostro severo me dice que no ha dormido bien.- Me besa casi sin tocarme y me dice que tengo visitas.-

Al abrirse la puerta, Tony suelta la mano de mi madre y entra corriendo.-

¡Mami, mami, vinimos para llevarte a casa!

Y no puedo con mi genio, lloro como una idiota cada vez que lo veo peinado al estilo Gardel, con gomina y raya al costado; yo jamás lo peino así, pero esta semana todo es tan extraño…

Mi pequeño Gardel va de un lado al otro, explorando, tocándolo todo hasta que mi madre lo saca del cuarto.- El va con los brazos abiertos como avión en vuelo, preguntando por los satélites suspendidos en el espacio.- Y mientras Alberto me ayuda a vestir, veo la prótesis de mi pierna volando en su pequeña mano.-

miércoles, 14 de julio de 2010

PRIMERA PLANA




- ¿Cuándo?
Cuándo, cuándo, resonaba como un eco en la oscuridad de mis ojos cerrados.-
- ¿Cuándo por Dios?
Entonces los cuándos se teñían de todos los colores y danzaban ante mí tímidamente.-
- ¿En dónde?
Y los dóndes se burlaban al mirarme acostada en el diván, casi dormida.-
Los por qués me acariciaban las mejillas, los quizás se atragantaban en mi boca y sentí el golpe y el dolor entre las sienes.-
Una luz me cegaba por completo y al intentar cubrirme con las manos, la vi tirada en un barranco con cuerpo de muñeca destrozada.-
Cada ola le lavaba las heridas y una espuma rosada la rodeaba.-
Ya era tarde.-
La madre lloraba, el padre hablaba de darme algún dinero y yo me quedé con la policía, tratando de explicar lo inexplicable.-
Al día siguiente, la hallaron en el acantilado y los cuándos y los dóndes formados en hileras y en perfecto blanco y negro, estaban en primera plana.-