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Montevideo, Uruguay
Escribo desde siempre. Sin pretensiones intelectuales, ni locas vanidades de reconocimiento. Alentada por la persona que más amé en el mundo, a quien agradezco y humildemente dedico este blog... a mi madre.-

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL SEXTO DÍA




La primera vez que apareció el color verde bajo sus pies, sintió temor de pisar.
Nunca antes lo había visto y ahora, de buenas a primeras y como si nada, todo el suelo comenzaba a cubrirse de una suave capa esmeralda.
De pronto, su cuerpo se sintió agobiado por horas de caminata. Poco a poco fue cayéndose sobre sí mismo, como en un desmayo que lo dejó aletargado y con el rostro en contacto con la nueva alfombra, respiró profundamente por un tiempo incalculable; era un mundo sin medidas ni referencias, sin luna ni estrellas.
Cuando al fin abrió los ojos, todo a su alrededor era distinto. Una fina línea inalcanzable separaba el aire de la tierra, sintió la brisa y con ella, el perfume. Conoció las flores, los frutos, las aves, la luz y las sombras, una interminable variedad de animales y su propio rostro reflejado en el agua...
Ya no había regreso, apenas si recordaba el momento en que emergió de aquel polvillo húmedo, de aquel fango que lo cubría por completo.
Una vez más, se sumió en el sueño para huir de esa extraña multitud que lo señalaba único e inmensamente solo.


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miércoles, 22 de agosto de 2012

NO ES CIERTO


No es cierto que no ríen.
Alcanza haberla visto en el momento justo para advertir incluso, sus gestos de sorpresa.
Allí llegamos juntas y sobre la vereda, dentro de unos cajones lucían los tesoros: orejitas de cerdo, palitos de colores, roscas y galletitas de todos los sabores. También había juguetes, pelotas y peluches, collares y mordillos en bolsas y en estuches.
Cuando al fin se dio cuenta, me miró sorprendida. Olió, metió el hocico y luego lentamente eligió el que quería.
Era como una niña, incrédula, inocente y un aire de alegría en la cara le vi. Y aunque, la muy bandida se hace la indiferente, el vaivén de su cola la delató feliz.
No es cierto que no ríen, alcanza haberla visto...
Volvimos por la calle y oronda con su hueso, se mostró vanidosa, orgullosa y pueril,
porque es como una niña llevando su trofeo y ahora estoy segura que yo la vi reír.


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martes, 7 de agosto de 2012

EL FORASTERO




Nunca supe su nombre, si acaso algún apodo de tantos que tenía.
Simpático, agradable, de sonrisa brillante y carcajada fácil,apareció en el pueblo el día del incendio.
Combatió codo a codo con todos los vecinos; corrió, gritó y un poco se chamuscó los pelos y fue casi un experto estudiando los vientos y fue el más arriesgado aún sin ser bombero.
De noche, ya controlado el fuego, le golpeaban la espalda en agradecimiento, comieron y brindaron por todos los ilesos y una lluvia muy fina tranquilizó los sueños.
Luego, se despejó el cielo y un coro de grillos le cantó al forastero, la luna contemplaba al bosque ceniciento y los tiznes olían a un raro caramelo.
Por fin amanecía el aturdido pueblo y vi que se acercaban algunos patrulleros; bucan a un hombre joven que es loco por el fuego, me muestran su retrato y yo..., yo no puedo creerlo.


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lunes, 16 de julio de 2012

SOÑAR DESPIERTO




¿Qué es soñar despierto?
¿Acaso es añorar otra existencia, un mundo paralelo, otra vida posible?
Imaginar con fuerza y enmudecer los labios o mirar hacia adentro y ver que algo ha cambiado.
Yo creo que es un poco mentalizar anhelos, pedir fuerte un deseo, visualizarlo cierto.
Y las ideas fluyen inquietas de desvelo y parecen verdades concretas como hechos.
¿Qué es soñar despierto?
Es cambiar mi universo leyendo un libro nuevo, fundirme en una historia bebiendo sus secretos y a veces simplemente, saberme de memoria el color de tu pelo.
Mirar de ojos abiertos al mundo de los sueños, acariciar ideas, fomentar los deseos,
es salir de este mundo, viajar por sobre el cielo, es jugar por un rato, figurarse un invento.
Negarse a lo imposible, intentarlo de nuevo, caer y levantarse, volar, luchar en serio.
Pegarle a la tristeza, sentir que has regresado, pasar juntos la tarde y que nada ha cambiado.
Creer como los ciegos, confiar sin fundamento, dejar que esa alegría nos inunde por dentro y aunque es casi imposible, llevarse una sonrisa pegada todo el tiempo.
Eso es soñar despierto.



Ilustración: Marc Chagal - Au dessus de la Ville

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jueves, 10 de mayo de 2012

LADY CHAMPAGNE



Era extravagante matarse en día de sol.
Sin embargo le hallaron, una tarde de verano con sus manos aferradas a un frasco de Dormodor.
Qué ironía su pelo recién lavado, el Bulgari en su muñeca que no deja de marchar.
Qué indecencia el perfume a Carolina y el teléfono que suena y nadie osa contestar.
De mañana, la vieron sobre cubierta con su anillo de diamantes y una copa de champagne; sin embargo no quiso probar bocado y en su escote había un morado que denotaba pasión.
A Sir Williams, le ha tomado por sorpresa que su novia rubia y bella tomara tal decisión, pues la muerte es una pobre rareza que no arranca una cabeza sin su autorización.
En el puerto, un muchacho que la adora bebe ron desde hace horas porque ella lo dejó.

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Ilustración - Lady Champagne - Silvia Crocicchi

lunes, 7 de mayo de 2012

PARA NO GRITAR TU NOMBRE



Canto al alba, hablo sola, bailo muy cerca del mar,
formo ramos de amapolas con cintas de celofán.
Tengo prisa y nadie espera, no sé a dónde iré a parar
con mis manos siempre llenas de caricias para dar.
Vago a orillas de las sombras, busco hendijas por mirar
y me acuesto bajo un sauce que no deja de llorar.
Siento que remonto vuelo en un viaje casi astral
con alondras en mi pelo que no me quieren soltar.
A veces paso la tarde mirando un brillo fugaz
y celosas las estrellas, esa noche no saldrán.
Todo es calma y todo fluye en mi lento trajinar
pero si pienso en tus ojos...el mundo no gira más.
Para no gritar tu nombre y no ponerme a llorar,
canto al alba, hablo sola y bailo cerca del mar.


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miércoles, 8 de febrero de 2012

EL HOMBRE DE LAS PALOMAS




Como todas las tardes el hombre llegaba, con sus manos sucias, su cabeza blanca, con su ropa pobre y su larga barba. Y a la misma hora, bajo el mismo árbol de la misma plaza, volaban al cielo miles de migajas; entonces el mundo se volvía alas.
Y en toda la plaza un gran alboroto, los niños gritaban al ver la bandada de pequeños picos y de ojitos rojos..
Todas tenían nombre: Pecho gris, Rojiza, Azulada, Enorme, Tortolita linda, La de ojos saltones; todas eran grises pero había marrones y si una faltaba, el hombre buscaba por los cuatro vientos y entre mil rincones. Alguna traviesa subía a sus hombros y le picoteaba su camisa vieja, le hablaba despacio, casi con tristeza y se la quitaba con delicadeza.
El silbaba alegre algunas canciones a cambio de arrullos o gemidos tristes y a veces lograba por unas monedas, comprar una bolsa pequeña de alpiste.
Un día de otoño, el hombre no vino y aquellas palomas salían de sus nidos; volaban muy cerca del banco vacío y entre ellas hicieron un gorjeo distinto.
Ha pasado el tiempo y todas las tardes, a la misma hora y en la misma plaza, desde los pretiles de antiguas casonas vigilan el banco que sigue vacío, por si acaso vuelve el humilde hombre con sus ropas viejas y alegre silbido.


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