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Montevideo, Uruguay
Escribo desde siempre. Sin pretensiones intelectuales, ni locas vanidades de reconocimiento. Alentada por la persona que más amé en el mundo, a quien agradezco y humildemente dedico este blog... a mi madre.-

sábado, 24 de mayo de 2014

HAMBRE DE MONTE




Mi cuerpo amanece lleno de ilusiones, de impulsos ignotos, valientes y osados.
Siento hambre de monte, de amanecer, de aurora, de café negro en silencio, de mi tierra sanadora.
Llevo en mis cacharpas tantos sueños que temo quebrar la esperanza.
Entonces, sola, paso a paso, casi como una intrusa, me siento conquistadora.
Emprendo viaje, enciendo mi alma con un gozo que no sabe de abismos o alimañas con la confianza tan infantil y genuina que no conoce riesgos.
Ando en la llanura espesa de silencios, bordeando acantilados de dañinos recuerdos y si en algún segundo llego justo al abismo, una ráfaga inmunda me golpea y detiene.
Es miedo.
Un miedo salvador e instintivo que me obliga a aferrarme a la calma segura, al olvido apacible y es pausa en el rellano, un alto en el camino, un suspiro de alivio al ver lo recorrido por más que lejos quede la meta del destino.
Me siento un peregrino de un espacio sagrado buscando mil respuestas que nunca he encontrado.
Duermo entre los juncos y a media luz despierto con una luna llena y un montón de estrellas... sin nombres. Nuevas, únicas, jamás vistas por el hombre, mías y es aquí que el camino deja en mí una huella imborrable.
Mañana trataré de hacer orilla río arriba y si mi cuerpo resiste esperaré la noche despierta para gozar en secreto la aparición de mi primera conquista. Ya nada se me hace imposible, estoy en mi ambiente rodeada de sauces y luciérnagas, confiada en que la ruta está hecha a la medida de mis pies cansados y la línea de llegada muta a la par que el color del cielo.

*

jueves, 1 de mayo de 2014

LA NUEVA VIDA




En medio de las sombras crepusculares y húmedas de la selva,
entre la densa niebla extrañamente tibia que condensa en los troncos y las lianas salvajes,
nubes de esporas suspendidas en el aire buscan su lecho en el enredado suelo.
Zumban los insectos y los monos chillan histéricos al despuntar el día.
La piedra que hasta ayer estaba seca o muerta,
hoy es fuente y origen, manantial de agua fresca.
Una gota aparece en la gruta sombría y con otras encausan su más libre albedrío
y perdiendo su esencia de la débil molécula son caudaloso río, cascada o remolino.
Por debajo, en lo más recóndito del sustrato, en un nido esmeralda de musgos y resacas
una mano invisible, brutal y poderosa se arraiga por impulso vital o divino mandato.
Crece.
Crece sumido en el silencio, rodeado del espanto de soledad silvestre.
Crece, va dejando su huella en este mundo nuevo: su cuna herida, su sombra, su perfume clorofílico y a medida que crece y se alargan sus frondas, aprende a convivir con la fiera y el viento, con la lluvia furiosa y con el rayo de luna.


*

jueves, 20 de marzo de 2014

REVELACION





Ayer me sentí gloriosa,
parte misma de un conjunto,
una extraña coincidencia de espacios harto profundos;
sin presente ni pasado donde todo marcha junto
y no sé si hay un mañana o un instante diminuto
que se convierte en eterno, permanente y absoluto.
Porque el tiempo es un invento,
horas, minutos, segundos,
unidades repetidas que explicaron este mundo,
donde se nace y se muere sin saber que somos parte
de otro espacio más fecundo.
Fue una sensación perfecta que carecía de materia,
sin embargo fue concreta aunque parecía etérea.
El horizonte no existe, no hay límite ni distancia
y sobrevolé mi esencia y la vi tan arraigada
a toda la de mi estirpe, que no pude separarla.
No sentí miedo ni gozo, fue una verdad revelada,
como si la conociera pero que no recordaba.
No fue ilusión, no fue un sueño, fue conexión con el alma,
fue entender por qué existimos, descubrir que nada acaba,
que soy parte de algo enorme, que no en vano fui creada.
Dimensión es la palabra, una dimensión extraña
que me incluye y me rodea, que me integra y que me abarca;
que me funde a otras esencias, que me libera y reclama
y siento que no soy una, no me veo separada;
soy una gota pequeña en un mar que no es de agua.
Ayer me sentí gloriosa, como si fuera tocada,
por la mano creadora de una entidad inexplicada
que nos reserva un lugar, un paraíso,
un mañana.

martes, 11 de febrero de 2014

LIBERACION



No me pregunten por qué quedé dormida entre el llanto con la garganta anudada tomé la almohada y soñé. Soñé que era un león, un león que iba corriendo con la melena en el viento y luego también volé.
Fui cometa de papel, cóndor entre las montañas, estela blanca de un jet, un trozo de telaraña que en el viento no se ve.
Tan lejos fue que llegué que al mirar a mi costado, no pude reconocer el arriba y el abajo, sólo extendía los brazos para sentir el placer del aire sobre mi piel que a esta altura era un pedazo infinito de mi ser.
Entonces por un buen rato puedo decir que floté.

No me pregunten por qué las lágrimas de mi cara ya ni siquiera mojaban, su rastro blanco quité. Sentí paz, sentí sosiego, tantas ganas de querer, de sentirme bien mujer y olvidarme de los miedos; comprendí que en este juego soy un pequeño alfiler de un enorme alfiletero.
También creí conocer el por qué de mi existencia mas sería una imprudencia contar lo que averigüé, sólo les puedo decir que fue una linda experiencia que todos deben tener.

Entre bostezos volví al mundo que está en mi cama, abrí toda la ventana y aire de mar respiré. Toqué el jardín con mis pies como todas las mañanas y me sentí depurada y como vuelta a nacer. Nunca más he vuelto a ver a esa mujer que lloraba, creo que la abandoné o yo fui la abandonada.


*

jueves, 7 de febrero de 2013

AQUELARRE




Enero, noche, calor, un abanicar constante, llevamos las reposeras para el medio del jardín y nos tiramos en ellas mirando tantas estrellas y una brisa suavecita nos hizo erizar la piel.
Charlamos, contamos cuentos, reímos sin saber por qué y bajo la luna llena entredormida quedé.
De pronto se hizo un silencio que me obligó a despertar y quién sabe qué demonio me llevó al monte a mirar.
Tras los árboles lejanos, unas luces se movían, ¿será un grupo de gitanos o será una ilusión mía?
Fui despacio como sombra, eludiendo hojitas secas, escondiéndome en silencio para llegar a mi meta.
Mientras me iba acercando vi una fogata encendida y mujeres que bailaban y con fuerza se reían. Algunas movían sus brazos como una gran pantomima, revoleando por el aire ramas de ruda y de quina. Otras gritaban al cielo invocando a los Infiernos...
¡Aquelarre, triste evento, en esta noche de enero!


*

domingo, 3 de febrero de 2013

INOCENCIA



El cielo celestísimo de enero se pintó de pájaros de todos tamaños gritando en desorden e histérico vuelo.
Sentí el temblor en los vidrios y una opresión en el pecho mientras, en el horizonte, una nube rojiza ascendía del suelo.
- ¡Estampida! - gritó el muchacho tirando las últimas naranjas recogidas del árbol.
Corrió como loco hasta la puerta del galpón y alcanzó en su huída, a entrar a Florinda, su yegua preferida y se quedó agachado entre sus cuatro patas como esperando un golpe.
De norte a sur venían como una tromba, como un malón asesino, miles de kilos de fuerza bestial rompiéndolo todo a su paso. Las ovejas corrían por la pradera perdiendo de vista su senda lineal y muchos corderos morían aplastados bajo ese inusual galope desbocado.
Entre la casa y el monte, entre el jardín y la aguada, como en gran desfiladero, la tropa no dejó nada. Tiró postes y alambrados, quebró porteras y plantas, mató a mi perra más vieja por quedar quieta, espantada.
Cuando la nube de polvo se aquietó en torno a la casa, pude apreciar la asamblea reunida cerca del agua y aunque no puedan creer, yo vi inocencia en sus caras.


*
Estampida - Ramiro Ramírez (Colombia)

viernes, 11 de enero de 2013

DELIRIO DE HABLAR


Le diagnosticaron el mal como quien dicta sentencia,
sin la mínima esperanza de poderse mejorar:
"- tiene el mal de las palabras, es común en los poetas
y no conozco receta que yo le pueda indicar".
Por las noches, una vez terminada la cena, empezaba con un monótono canturreo, una eterna letanía donde enumeraba las tareas a realizar: “lavar, lavar, secar, secar, guardar, guardar”. Pero al sentarse a escribir, su mal se hacía más evidente y decía alguna estrofa, pequeña pero incoherente, que no podía callar.
Así entonces los vecinos lo escuchaban hablar solo: “¡Está loco,el pobre hombre, tiene el delirio de hablar!”
Con el tiempo fue adoptando la costumbre de anotar. Repetía cada palabra para darle más énfasis, más fuerza. Hombro, hombro y pegaba un cartelito en su hombro; cara, cara y así, todo su cuerpo se fue tapizando de pequeños papelitos que indicaban cada parte de su cuerpo.
Acumuló tantos, que no había más espacio en su piel para pegar otro cartel. Las palabras lo habían cubierto por completo. No solo a su cuerpo sino a todo su espacio habitable, sillas, mesas, paredes, etc. Cada cosa tenía su palabra, su cartel y su fuerza.
Era extraño verlo, era un ser emplumado de papeles pequeñitos, parecía un árbol, un ave, un erizo, un verdadero loco.
Cuando al fin se agotó hasta el último espacio vacío, empezó a quedarse mudo. Temeroso de emitir un sonido que no pudiera reproducir gráficamente, se sumió en el silencio. Ya la gente no escuchaba su delirante blablá y de a poco fue perdiendo cada uno de sus papeles. Era un árbol en otoño, un hombre casi normal.
Las palabras que caían, las fue juntando en un libro y su mundo de delirios ,poco a poco, terminó.

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL SEXTO DÍA




La primera vez que apareció el color verde bajo sus pies, sintió temor de pisar.
Nunca antes lo había visto y ahora, de buenas a primeras y como si nada, todo el suelo comenzaba a cubrirse de una suave capa esmeralda.
De pronto, su cuerpo se sintió agobiado por horas de caminata. Poco a poco fue cayéndose sobre sí mismo, como en un desmayo que lo dejó aletargado y con el rostro en contacto con la nueva alfombra, respiró profundamente por un tiempo incalculable; era un mundo sin medidas ni referencias, sin luna ni estrellas.
Cuando al fin abrió los ojos, todo a su alrededor era distinto. Una fina línea inalcanzable separaba el aire de la tierra, sintió la brisa y con ella, el perfume. Conoció las flores, los frutos, las aves, la luz y las sombras, una interminable variedad de animales y su propio rostro reflejado en el agua...
Ya no había regreso, apenas si recordaba el momento en que emergió de aquel polvillo húmedo, de aquel fango que lo cubría por completo.
Una vez más, se sumió en el sueño para huir de esa extraña multitud que lo señalaba único e inmensamente solo.


*

miércoles, 22 de agosto de 2012

NO ES CIERTO


No es cierto que no ríen.
Alcanza haberla visto en el momento justo para advertir incluso, sus gestos de sorpresa.
Allí llegamos juntas y sobre la vereda, dentro de unos cajones lucían los tesoros: orejitas de cerdo, palitos de colores, roscas y galletitas de todos los sabores. También había juguetes, pelotas y peluches, collares y mordillos en bolsas y en estuches.
Cuando al fin se dio cuenta, me miró sorprendida. Olió, metió el hocico y luego lentamente eligió el que quería.
Era como una niña, incrédula, inocente y un aire de alegría en la cara le vi. Y aunque, la muy bandida se hace la indiferente, el vaivén de su cola la delató feliz.
No es cierto que no ríen, alcanza haberla visto...
Volvimos por la calle y oronda con su hueso, se mostró vanidosa, orgullosa y pueril,
porque es como una niña llevando su trofeo y ahora estoy segura que yo la vi reír.


*

martes, 7 de agosto de 2012

EL FORASTERO




Nunca supe su nombre, si acaso algún apodo de tantos que tenía.
Simpático, agradable, de sonrisa brillante y carcajada fácil,apareció en el pueblo el día del incendio.
Combatió codo a codo con todos los vecinos; corrió, gritó y un poco se chamuscó los pelos y fue casi un experto estudiando los vientos y fue el más arriesgado aún sin ser bombero.
De noche, ya controlado el fuego, le golpeaban la espalda en agradecimiento, comieron y brindaron por todos los ilesos y una lluvia muy fina tranquilizó los sueños.
Luego, se despejó el cielo y un coro de grillos le cantó al forastero, la luna contemplaba al bosque ceniciento y los tiznes olían a un raro caramelo.
Por fin amanecía el aturdido pueblo y vi que se acercaban algunos patrulleros; bucan a un hombre joven que es loco por el fuego, me muestran su retrato y yo..., yo no puedo creerlo.


*

lunes, 16 de julio de 2012

SOÑAR DESPIERTO




¿Qué es soñar despierto?
¿Acaso es añorar otra existencia, un mundo paralelo, otra vida posible?
Imaginar con fuerza y enmudecer los labios o mirar hacia adentro y ver que algo ha cambiado.
Yo creo que es un poco mentalizar anhelos, pedir fuerte un deseo, visualizarlo cierto.
Y las ideas fluyen inquietas de desvelo y parecen verdades concretas como hechos.
¿Qué es soñar despierto?
Es cambiar mi universo leyendo un libro nuevo, fundirme en una historia bebiendo sus secretos y a veces simplemente, saberme de memoria el color de tu pelo.
Mirar de ojos abiertos al mundo de los sueños, acariciar ideas, fomentar los deseos,
es salir de este mundo, viajar por sobre el cielo, es jugar por un rato, figurarse un invento.
Negarse a lo imposible, intentarlo de nuevo, caer y levantarse, volar, luchar en serio.
Pegarle a la tristeza, sentir que has regresado, pasar juntos la tarde y que nada ha cambiado.
Creer como los ciegos, confiar sin fundamento, dejar que esa alegría nos inunde por dentro y aunque es casi imposible, llevarse una sonrisa pegada todo el tiempo.
Eso es soñar despierto.



Ilustración: Marc Chagal - Au dessus de la Ville

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jueves, 10 de mayo de 2012

LADY CHAMPAGNE



Era extravagante matarse en día de sol.
Sin embargo le hallaron, una tarde de verano con sus manos aferradas a un frasco de Dormodor.
Qué ironía su pelo recién lavado, el Bulgari en su muñeca que no deja de marchar.
Qué indecencia el perfume a Carolina y el teléfono que suena y nadie osa contestar.
De mañana, la vieron sobre cubierta con su anillo de diamantes y una copa de champagne; sin embargo no quiso probar bocado y en su escote había un morado que denotaba pasión.
A Sir Williams, le ha tomado por sorpresa que su novia rubia y bella tomara tal decisión, pues la muerte es una pobre rareza que no arranca una cabeza sin su autorización.
En el puerto, un muchacho que la adora bebe ron desde hace horas porque ella lo dejó.

*
Ilustración - Lady Champagne - Silvia Crocicchi

lunes, 7 de mayo de 2012

PARA NO GRITAR TU NOMBRE



Canto al alba, hablo sola, bailo muy cerca del mar,
formo ramos de amapolas con cintas de celofán.
Tengo prisa y nadie espera, no sé a dónde iré a parar
con mis manos siempre llenas de caricias para dar.
Vago a orillas de las sombras, busco hendijas por mirar
y me acuesto bajo un sauce que no deja de llorar.
Siento que remonto vuelo en un viaje casi astral
con alondras en mi pelo que no me quieren soltar.
A veces paso la tarde mirando un brillo fugaz
y celosas las estrellas, esa noche no saldrán.
Todo es calma y todo fluye en mi lento trajinar
pero si pienso en tus ojos...el mundo no gira más.
Para no gritar tu nombre y no ponerme a llorar,
canto al alba, hablo sola y bailo muy cerca del mar.


*

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL HOMBRE DE LAS PALOMAS




Como todas las tardes el hombre llegaba, con sus manos sucias, su cabeza blanca, con su ropa pobre y su larga barba. Y a la misma hora, bajo el mismo árbol de la misma plaza, volaban al cielo miles de migajas; entonces el mundo se volvía alas.
Y en toda la plaza un gran alboroto, los niños gritaban al ver la bandada de pequeños picos y de ojitos rojos..
Todas tenían nombre: Pecho gris, Rojiza, Azulada, Enorme, Tortolita linda, La de ojos saltones; todas eran grises pero había marrones y si una faltaba, el hombre buscaba por los cuatro vientos y entre mil rincones. Alguna traviesa subía a sus hombros y le picoteaba su camisa vieja, le hablaba despacio, casi con tristeza y se la quitaba con delicadeza.
El silbaba alegre algunas canciones a cambio de arrullos o gemidos tristes y a veces lograba por unas monedas, comprar una bolsa pequeña de alpiste.
Un día de otoño, el hombre no vino y aquellas palomas salían de sus nidos; volaban muy cerca del banco vacío y entre ellas hicieron un gorjeo distinto.
Ha pasado el tiempo y todas las tardes, a la misma hora y en la misma plaza, desde los pretiles de antiguas casonas vigilan el banco que sigue vacío, por si acaso vuelve el humilde hombre con sus ropas viejas y alegre silbido.


*

sábado, 3 de septiembre de 2011

GITANITO URUGUAYO





Ya casi se cae la noche y el aire violento va,
los perros nerviosos vagan anunciando el temporal
y bien tarde un carromato, puso freno en el portal.
- ¿Quién era?, dijo mi madre.
- Es un grupo de gitanos. Quieren la noche pasar.
¡Gitanos!, pensé y un miedo muy difícil de explicar
me recorrió todo el cuerpo, igual como en la ciudad.
Varias veces los he visto por el centro caminar,
mujeres de anchas caderas, con el cabello trenzado,
largas polleras floreadas, con el hablar sin cesar
y que al pasar a su lado, cambian su rumbo sin más
y te persiguen diciendo que ellas tu suerte dirán.
Aquellos que no paraban, los que seguían su andar,
un montón de maldiciones se tendrían que llevar.
Aquí en el campo, mi padre, leche y pan les va a entregar,
una pieza, un fuego tibio para poder descansar.
Y las nubes se desfondan, el cielo empieza a tronar,
el agua llena y rebosa por el borde del brocal.
Santa Bárbara contenta, a todos hace rezar;
se encienden ramas de olivo para que no llueva más.
Al día siguiente los gallos cantaron y algunos chubascos vuelven a empezar.
El café molido y las tortas fritas lograron que el grupo viniera a charlar.
Entonces reunidos cerca de la estufa, una olla de cobre quieren regalar
y mamá la acepta de miles amores con muestras de aprecio sincero y cordial.
Cuentan que en la noche ha nacido un niño, dorado aceituna como su papá
y quieren ponerle en honor a Artigas, el nombre de su árbol: Ibirapitá.
El pequeño Ibi duerme todavía, rodeado de flores de un burdo sayal,
su madre lo mira con ojos de almendra, tan bella y callada se pone a llorar.
Esa misma noche hay fiesta en mi casa, se llamó al Notario y al cura Tomás,
se brindó con dulce vinito casero, fumaron narguile y luego a bailar.
Entre castañuelas y ropas doradas, guitarras y cantos, la luna se va.
Y a ese muñequito de ojitos morenos, me lo han ofrecido para amadrinar.
Sepan que yo tengo ahijado gitano que nació una noche en la Banda Oriental
y no sientan miedo, que es un hombre honrado, de buena madera...
de Ibirapitá.

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Yevgraf Sorokin - Familia gitana española

domingo, 28 de agosto de 2011

VEREDA ALTERNATIVA





Por costumbre, porque todos los días miraba hacia el cielo, aquella mañana vi pasar el avión en su vuelo hacia el este.
Crueles pensamientos llegan a mi mente y casi es el rito de todos los días pensar que esa nave pudiera explotar, entonces mis ojos se cierran y rezo para que esa idea yo logre borrar.
Camino de prisa por la gris vereda como si pudiera dejar de pensar.
Es que la cabeza juega con nosotros y con tanto juego se crean temores, locas sensaciones, delirios extremos que incluso, hasta hay gente que llega a sentir, ataques de miedo que le paralizan y hay otros que nunca vuelven a reír. Ah si yo supiera lo que es la locura, cuál mundo es correcto o cúal elegir y quién está exento de estos pensamientos y en un sano juicio poder decidir.
La locura ronda tan cerca del sueño que apoya su calva cabeza en la almohada y logra meterse en los pensamientos, sedienta de voces que no dicen nada. Llega despacito en ciertos momentos donde la tristeza nos cala por dentro y a veces se enquista como los gusanos que te van royendo, royendo, royendo.
Y el alma se enferma, se agota de miedos, el cuerpo se encierra dentro de la casa, no hablas con nadie, no puedes hacerlo y crees que la vida es todo un infierno. No comes, no duermes, todo es una farsa, donde tu familia no sospecha nada y un día te encuentran tan joven, tan blanco, tirado en el suelo con una sonrisa cercana al espanto.
Ah si yo supiera cuál fue aquel embrujo que cegó a tus ojos, que guió a tus manos; ah si yo supiera cómo revertirlo, cambiando la historia, volviendo al pasado, caminar de prisa por otras veredas, aunque sea locura tan sólo pensarlo.
Y cuando regreso por la misma senda y miro hacia el cielo celeste, soleado, encuentro en mi casa un retrato tuyo, que besan mil veces mis labios temblando y escucho en la radio la extraña noticia de un avión en vuelo que cayó explotando.

*

LIBERTAD DE EXPRESION





¿Qué hago ahora con tanta palabra atragantada,
si parecen espinas que se clavan y se quedan cobardes y en silencio?
¿Dime dónde las pongo,
si en mi pecho son flores que marchitan, antes que verse mudas e ignoradas
bajo una indiferencia que es guadaña?
Un viejo las asusta y estremecen, temerosas resisten en mi boca y creyéndose a salvo, se sofocan; no hay aliento de Dios que las proteja.
¿Qué hago ahora con ellas que susurran y en mis sueños fecundos sólo gritan, reclamándome un sol o una guitarra?
¿Dónde pongo palabras? ¿A quién cuento mi historia?
Si soy un campanario de mil guerras pasadas donde sólo convoca la tristeza y un silencio de muerte me desangra.
No hay pared de prisión que resista la cuenta de tanto tiempo sin formarme una llaga y al morir en mi pecho, habrá historias que no fueron contadas por temor a caer en el vacío de unos labios resecos de ignorancia.  Y hoy pretenden que diga, que confiese y que firme, sin haber hecho nada.

¿Dónde escribo tu nombre, sin que parezca un cuento? Sin buscar un aplauso ni que me den un beso, sin hacerme una herida en las entrañas ni que me den un golpe de argumentos.
¿Dónde podré escribir lo que yo siento?
¿Dónde podré librar esta batalla?
Si el silencio es rebelde prisionero y muere por gritar lo que uno calla.
¿Dónde podré escribir tu nombre entero sin tener que morir por esta causa?


*

sábado, 20 de agosto de 2011

PITANGUERO - Cuento




Quien nunca vio un pitanguero no sabe de belleza de pájaros y flores.-

Durante el verano es frescura y sombra para las gallinas que allí se amontonan, para caminantes que hicieron un alto y, atando el caballo, durmieron un rato. Sedientos gorriones huyendo de un gato, chicharras gritonas cantando sin asco; hay un universo viviendo en el árbol.-
El otoño trae miles carpinteros con sus picos largos y ese ruido seco, que de tanto darle a un poste cercano, lo han dejado hueco.
En invierno alberga toda clase de pájaros: churrinches y chingolos, canarios y azulejos, cardenales enormes y aquéllos casi negros. Vuelan sietecolores, pequeñas ratoneras, palomitas de monte, calandrias y jilgueros y hasta unos pajaritos que el nombre no recuerdo. Hay tordos y zorzales, hay viuditas y horneros y hubo hasta un casal de loro barranquero.
Cuando es la primavera sus frutitas rojas despojan al árbol de todas sus hojas y comienza entonces, la transformación: lo que fuera un árbol, se convierte en flor. Es como un encaje que cubre sus ramas, una filigrana de suave color y vienen enjambres de abejas ruidosas, miles mariposas y hasta un picaflor.-

viernes, 17 de junio de 2011

SI POR MÍ FUERA...





Si por mí fuera, la radio seguiría encendida.
Las ratas seguirían hurgando en los potes de basura a la vista del dictador.
Los ojos de los niños cada vez más vidriosos, cada vez más rojos, cada vez más muertos.
Los pueblos, como hormigas, peregrinando en procesión a sus trabajos, cargando en sus lomos las hojas del voto.
Los aires más viciados, las olas más gigantes, las bombas más silentes, mientras la luna seguiría controlando mareas y el sol explotando tornados de oriente a occidente.
Porque el planeta de tu mano en mi mano, de monte salvaje y arroyo cristal, sigue plantado de agapantos y alhucemas, mientras un zigzag verde controla tus latidos.



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miércoles, 18 de mayo de 2011

ADVERTENCIA




Me levanté con el pie derecho, pletórica, irascible, obsesiva y pendenciera, tan alegre y jocosa como siempre pero por Dios...hoy no me contradigas, puedes salir herido o peor todavía, puedo sucumbir en la tristeza.

Y me preguntas por qué y ya te lo digo:
hoy me brota la locura en la cabeza,
se me vuelan las palomas hacia el norte,
siento frondas de amapolas en mi pelo,
quiero bailar, besar, volar siento que puedo.
Tengo en el pecho un rugir de bestia nueva,
un holocausto de silencios al acecho,
quiero morir y renacer de nuevo,
hoy quiero todo a lo que tengo derecho.



*